Uruguay

Uruguay
Natural

sábado, 10 de octubre de 2020

Efemérides, 10 de Octubre de 1811, Asamblea de la Quinta de la Paraguaya

En esta reunión el Coronel Artigas es designado General en Jefe de los Orientales.


El 10 de octubre tiene lugar la segunda reunión de los orientales, en la quinta de la Paraguaya, situada en el actual emplazamientodel Parque Central. Los orientales dejados a un lado se enteran de su futura suerte y presentan una nota ante el jefe sitiador José Rondeau. En ella solicitan se les escuchase antes de ser levantado el sitio.

La asamblea, convocada por Rondeau a pedido de los orientales, contó con la presencia deArtigas y de un delegado del gobierno de Buenos Aires José Julián Pérez, ante el cual exponen los orientales su decisión de mantener el sitio por sí solos. De nada valieron las explicaciones del Dr. Pérez, ni las derrotas del Alto Perú ni el peligro portugués, para cambiar de idea a los orientales.
 
En esta reunión el Coronel Artigas  es designado General en Jefe de los Orientales. En los momentos de peligro, en las horas de incertidumbre, Artigas es llamado por su pueblo para transformarlo en su guía, en su Conductor.
 
Esto ocurría el 10 de octubre. El 14 es levantado el sitio por parte de Rondeau, los orientales confiados en que sus aspiraciones iban a ser escuchadas por el novel Triunvirato y con la excusa de ocupar una posición mejor para defenderse de los portugueses, siguen al ejército de Rondeau.
 
El 20 de octubre Elío aprueba el Tratado (armisticio) sobre las bases del 7 de octubre. Las fuerzas de Rondeau abandonan la Banda Oriental sobre la cual Elío ejercerá total jurisdicción. Quedaban bajo su dependencia, además, los pueblos de Arroyo de la China, Gualeguaychú y Gualeguaychú. Mientras que Elío levantará el bloqueo de Buenos Aires y de los ríos.
 
Los orientales se enteran de la firma del Tratado el 23 de octubre, en el Paso de la Arena (San José), donde no son contemplados. Eran abandonados al enemigo prácticamente sin ninguna garantía. Deciden emigrar poniendo de manifiesto, en ese momento, la tendencia autonomista de la Banda Oriental.
 
El "Nada debemos esperar sino de nosotros mismos" aparecería asentado a partir de estos momentos en el epistolario artiguista a lo largo de la década
 El lugar donde se realiza la reunión era conocido como La Quinta de la Paraguaya.

El nombre del lugar proviene de la propietaria del mismo, la cual es conocida como “la paraguaya”. El nombre de ella era Juana Suárez.

La casa quedaba en el barrio que hoy se conoce como La Blanqueada, y existen varias versiones sobre la ubicación exacta de la misma:

* Un plano de 1798 realizado por el Sr. Zerbino la ubica en la esquina de las actuales Av. 8 de Octubre y Av. Garibaldi.
* Otro plano del año 1813, ubica a la quinta de la paraguaya en las actuales calles de Monte Caseros y Av. Garibaldi.
* Y un tercer plano, precisa mejor la ubicación de la quinta, el mismo fue realizado por el Arquitecto Pérez Montero sobre la base de un antiguo plano, quedaba entre la actual calle Monte Caseros, al norte de Tres Cruces, en la inmediaciones de las calles Duvimioso Terra, La Paz, Goes y Miguelete.

Actualmente en donde estaba la quinta de la paraguaya se encuentra el Gran Parque Central, estadio del Club Nacional de Fútbol de Montevideo



 

lunes, 28 de septiembre de 2020

La Meseta de Artigas 2020

 

Cuando viajo al Uruguay, entrando por Salto, apenas atravieso el Daymán un imán me atrae en ruta 3 esperando ver el cartel de ingreso a la derecha en Chapicuy y me mando por ese camino recorriendo algunos kiometros de lomadas, empedrados, pájaros, alguna lechuza, cardenales, citricos, llego a una curva con la virgen de los 33, una escuela con un busto ya me anima, llego al porton donde a un lado los viejos olivares me saludan en bienvenida y sigo por el camino, entre las arboledas, giro a la derecha y un poco más adelante aparece mi norte, ya lo veo, instantes finales como se dice en Paraguay una arribada y llegamos, fin de la sagrada travesía, La Meseta De Artigas, all sur de la capital, Purificación.

Ya en el lugar, una sensación (de capsula en el tiempo) me invade, me traslada, me transporta, y a la vez me siento protegido, observo el el río, el horizonte, camino de un lado al otro del gran balcón, abajo se divisa una pequeña playa, que lugar, que lugar más hermoso, que paz, paz, libertad y otras emociones llegan acompañando mi imaginación entre vientos que arrasan, entre aguas que limpian, sueños.

Luego de muchas fotos y el corazón alegre, llega la hora de continuar, cuando parto, miro por el retrovisor, el sabe que volveré. siempre que pueda he de volver al pago, me voy inflado, lleno , recargado, es cierto, todos los monumentos deben apuntar hacia ahí, el corazón del federalismo, de la unión de los pueblos libres.

Que gran obra, se conoce, si!, se visita....como podemos cantar a Don José y no conocer La Meseta y todo lo que ese lugar representa y tiene para brindarnos, no solo por lo que otorgan los sentidos, más bien al alma.

Hoy por hoy La Meseta no esta sola, cumpliendo con los ideales de Artigas, un fiel oriental celador se hace cargo del Centro de Visitantes, por ende del lugar. Actividades de toda índole en cuanto a la difusión y valoración de este gran sitio historico y de memoria son de su cargo. Carlos, entiende la importancia del patrimonio que tiene a su cargo y de frases como Sean los Orientales tan ilustrados como valientes y lo pone en práctica.

 Compartimos una nota  del periodista Argentino Pedro Fabian Martinez a quien hoy en día cuida para todas y todos nosotros

...Carlos Fagúndez está a cargo de la explotación comercial del Centro de Visitantes de la Meseta de Artigas, desde que el parque estuvo cerrado al público desde el inicio de la emergencia sanitaria Fagúndez estuvo aislado cuidando el lugar como un fiel custodio de Artigas . Pese a todo su lucha no termina.
Durante los más de 100 días de la pandemia he estado aquí esperando el momento que todo volverá a la normalidad y para que la gente pueda volver a este majestuoso lugar que inspiró al patriarca. Me quedé en el parque cuidándolo junto a mis vecinos los que estamos siempre , el parquero y su familia la gente de Prefectura, etc. Estamos y estuvimos esperando el momento en que vuelvan los turistas y también aunque sea virtual por la plataforma de Zoom el encuentro de historiadores que organizamos con referentes de las provincias de Entre Ríos y Santa Fé como lo hubiese querido el general con su proyecto de “Patria Grande” ellos llenarán de sabiduría nuestra cultura y llegado el momento ya cuando todo se flexibilice llegaran las aparcerias que saludaran al Patriarca en lo alto de la Meseta llenándose de patriotismo y tradición manteniendo nuestro orgullo oriental .
Se habilito el senderismo y los grupos reducidos de visitas principalmente los fines de semana y  volverán esos ciclistas y esos motociclistas de todo el año, los  colegios, los extranjeros y los turistas  europeos. Esto tiene que continuar este proyecto turístico debe crecer no debe tener límites ni egoísmos de política partidaria esto es el estado, es un legado para nuestro pueblo oriental  y va mucho más allá que cualquier política pasatista .
En lo personal siento en lo más profundo de mi ser que esto va a pasar que va a ser un trago amargo un mal sueño o un recuerdo muy triste , yo como se dieron cuenta elegí mi lugar en el mundo para superar este momento. Lugar en el que los esperaré al que ya vino y volverá al que nunca vino y vendrá , al que se asombra y dice todavía está y al que dice cuando se ira y al no soy funcionario soy un humilde comerciante y vienen tiempos difíciles como a todos .pero todo tiene un porqué y la vida me puso acá y las maletas están prontas llenas de ofertas que quedaron truncas por todo esto. Estoy acá si hago cosas que no me corresponde lo hago porque me gusta no porque a alguien se le ocurrió valorarlo. Gracias por soportar un momento de sentimientos es que soy así y la Meseta es mi pasión.

En nombe de la comunidad Uruguaya residente en Paraguay, Muchas Gracias señor Carlos Fagundez por la exelente gestión que viene realizando.

 Por 3 Millones py

Roberto Schiappapietra 

ACCESO A LA FANPAGE DE LA MESETA DE ARTIGAS: AQUÍ https://www.facebook.com/la.mesetadeartigas/




 

COMPARTIMOS ALGUNAS DE LAS ACTIVIDADES QUE SE VENEN REALIZANDO, TANTO PRESENCIALES COMO VIA WEB, SIN DUDAS ESTE VERANO, UNA DE LAS MEJORES OPCIONES PARA EL TURISMO LOCAL, CUANDO PASE LA PANDEMIA YA ESTAREMOS POR AHI!!








 

martes, 22 de septiembre de 2020

Efemérides, Artigas, 170 años de inmortalidad.

La tierra completo 170 vueltas al sol desde el 22-3 se septiembre de 1850.

Hoy queremos recordar y homenajear al gran prócer de América con un texto de Elisa Menéndez, primera mujer en escribir sobre Artigas. A los 17 años fue Directora de la Escuela Artigas en el solar de Asunción del Paraguay, y paralelo a ello desarrolló una tarea como investigadora histórica, escribiendo obras como “Antes de 1810”, y “Artigas defensor de la Democracia Americana”, de esta última obra compartimos el texto referido a la muerte del General.

 

                                                     LA MUERTE DE ARTIGAS

 
   Tanto se ha escrito sobre este hecho, que algunos autores han llegado a novelarlo rodeándolo de detallesdramáticos. Unos ven al anciano yacente dejar el lecho y arrodillarse a recibir el Viático; otros lo describen pidiendo su caballo porque quiere morir montado, o viendo cómo el humilde vecindario se arrodilla al paso del fúnebre cortejo.
Lejos de nosotros la idea de desautorizar tales suposiciones. Después de leer lo que se ha escrito al respecto, compulsándolo con los documentos fehacientes que han quedado, llegamos a la conclusión que el deceso se produjo en forma normal, casi repentinamente. El sepelio se realizó en la intimidad de pocas personas; las cuales, creemos, ignoraban que ese viejecito humilde que entregaban a la tierra, era el adalid de la causa republicana. Naturalmente debemos descartar de esa ignorancia a algunas personalidades que habitaban en su vecindad, como López y sus familiares, el ministro del Brasil Pimienta Bueno y algunas otras personas superiores al medio ambiente.
Para el sencillo vecindario, don José Artigas no era más que un “caraí extranjero”, que no ha mucho había venido a morar entre ellos. Nada más sabían de su vida.
Si bien el gobierno de don Carlos Antonio López era más humano y progresista que el de su antecesor, no lo era mucho en cuanto a libertad de pensamiento. En su dictadura de dieciocho años sólo hubo en el país un periódico, órgano oficial del gobierno, bajo su inmediata censura. En el momento que nos ocupa —1850— existía “El Paraguayo Independiente”, que fué más tarde substituido por “El Semanario Ilustrado”, que aparecía los sábados, y, como el anterior, con mordaza. Con tan limitados medios de información muy poco podía ilustrarse el pueblo, que seguía viviendo en el mismo aislamiento espiritual respecto a los acontecimientos sucedidos más allá del horizonte aldeano. No nos extrañe, que vieran en don José sólo al anciano que los saludaba sonriente, cuando pasaba en su “Morito“ camino de la iglesia o a visitar algún vecino.
Un día no lo vieron pasar. Al siguiente tampoco... Don José estaba enfermo. A la mañana temprano los vecinos madrugadores comentaron que había fallecido, recibiéndose la noticia con la mayor naturalidad. Cuando se han cumplido 86 años, la muerte ya no sorprende ni al mismo a quien viene a buscar. Concurrieron los vecinos más cercanos. Como el difunto no tenía deudos ni dinero para costear el sepelio, aquella buena gente lugareña, a pesar de sus limitados recursos, contribuyeron en la medida de sus fuerzas para comprar un pobre cajón donde depositar el cadáver. Pasaron la noche alternando las horas con rezos y oraciones, piadosa costumbre que aún subsiste. A la mañana siguiente lo pusieron en una pequeña carreta tirada por mansa yunta —medio de transporte usado hasta hoy en la campaña— que marchó dando tumbos entre baches y zanjas hasta el cementerio de la Recoleta distante poco más de una legua. Allí los vecinos que se habían impuesto esta caritativa misión, buscaron al cura de la parroquia P. Cornelio Contreras para que los acompañara a darle cristiana sepultura. Y como tampoco tenían dinero para comprarle un sepulcro, lo llevaron al campo santo y lo entregaron a la madre tierra.
Madre, al fin, no le cobró derechos de sepultura. Allí quedó descansando, ignorado hasta por los mismos que lo acompañaban, el hombre que encarnó el sentido político-social de la revolución americana, que con más sacrificios luchó porque la libertad y la justicia reinaran sobre estos pueblos. ,
El Padre Contreras volvió a la iglesia, y con la indiferencia del que realiza todos los dias el mismo trabajo, escribió en el libro correspondiente la partida de defunción, que es una síntesis de lo que hemos venido describiendo. En el margen de la página apuntó: “José de Artiga - Extranjero”.
Y a continuación: “En esta parroquia de la Recoleta de la Capital, a 23 de setiembre de 1850, yo, el cura interino de ella enterré en sepultura ordinaria el cadáver de un adulto llamado José de Artiga, extranjero, de esta feligresía.
Doy fe. — Cornelio Contreras”.
Los humildes vecinos que lo llevaron, volvieron a sus casas, con la tranquilidad del que ha cumplido un deber humanitario. Habían dejado descansando en la paz de la tierra a un hombre bueno, a un extranjero sin familia, venido quién sabe de dónde! No sabían que habían enterrado al que no podía considerarse extranjero en ningún rincón de América, porque había luchado tanto por el futuro feliz de esta patria grande, que hoy hermana en una gran familia a los hombres que en ella nacieron y a los que vienen a ella, cumpliendo así uno de sus altos postulados.
Volvió con ellos al rancho solitario, cabizbajo, el negro Ansina, soldado, asistente, criado, amigo y deudo. Todo. Digno representante de la patria oriental ^en aquel momento supremo, rindiendo con su dolor sincero el homenaje de las únicas lágrimas que humedecieron la fosa del desterrado anónimo!
Allí quedó, en la soledad del campo santo, una tumba más, apenas señalada por una tosca cruz de madera, un poco de tierra removida...
Allí quedaba lo físico, lo humano, lo terrenal; lo que es capaz de destruirse. Su obra inmensa, sus grandes ideales americanistas, su ejemplo de desinterés y justicia diluido en las partículas inmortales de su espíritu, seguirán viviendo mientras haya corazones orientales y almas americanas capaces de comprender la grandeza del varón esclarecido, que llegó al martirio en aras de postuladós redentores.
A los pocos días de acaecido el deceso, “El Paraguayo Independiente”, con fecha 28 de setiembre, le dedicó el siguiente artículo necrológico, cuyos datos son tomados del oficio ya citado, que Francia dirigió al comandante del puerto de Borbón, el 12 de mayo de 1821. Dice así: “El tiempo acreditó la firme resolución que había tomado de no volver al suelo donde vió la luz, cuando se' presentó en Candelaria perseguido por los suyos pidiendo un rincón en la República donde acabar sus días. Ha tenido para su regreso obligantes y repetidas invitaciones, tan luego como ha circulado en el exterior la noticia de que el Gobierno Consular establecido a la muerte del Dictador Francia, abrió las puertas de la república al comercio exterior y dejó expedito el regreso de todo extranjero, detenido por el sistema de aislamiento del régimen fenecido. Pero Artigas se ha excusado en todas ocasiones.
“Fué uno de los fundadores de la independencia del Estado Oriental, su patria. El General Artigas ha resistido con pocos recursos todo el poder de Buenos Aires y disputó la superioridad de las fuerzas del Brasil.
“Su ascendiente dominaba al indio charrúa, al peón de los estancieros, a los oficiales instruidos, a los elementos de la guerra.
“Derrotado en su último combate de Tacuarembó, y perseguido por uno de sus comandantes el caudillo Ramírez, a quien había dejado a guardar más de cuarenta mil pesos oro se alzó con estos dineros y con ellos sublevó y aumentó algunas tropas de gente armada... Pidió asilo al gobierno de la República, diciendo que si no se lo concedía irla, a meterse en los bosques. Su esperanza fué bien correspondida; él vino destituido de todo medio de auxilio y el gobierno le hizo dar una asistencia regular durante su residencia en el suprimido convento de las Mercedes y después lo hizo llevar a vivir a la villa de San Isidro de Curuguaty.
“En 1845, S. E. el Presidente de la República lo llamó a esta ciudad para proporcionarle mejor comodidad de la que podría disfrutar en aquel punto.
“El General Artigas no amaba las ciudades; aun en la vejez quería la libertad de los campos; en consecuencia fué acomodado en una chacra de la vecindad de esta capital, donde ha finalizado sus días el 23 del corriente, a los treinta años cumplidos de haber entrado en Asunción.
“Fué dado a la tierra en el cementerio de la Recoleta. Pueden sus amigos y parientes tener el consuelo de que nada le faltó, y de que sucumbió agobiado por el peso de noventa años porque es la muerte común. Séale la tierra leve".
Páginas 291 a 294

No sabria el padre..., que no se le considera extranjero en ningun rincón de América...

Nota: fue enterrado en el cauce nro.26 tercer sepulcro, cementerio general.“Campo Santo de los Insolventes”.Se aprecia como el texto original fue modificado, corregido, (tiempo más tarde), se agregaron las S, General, Don, lápida, etc. Con certeza velatorio mediante, falleció el día Domingo.

 Diario el Paraguayo Independiente,
Primera publicación sobre el deceso de Artigas, fecha: 28.09.1850




JORNAL DO COMMERCIO, Brasil, 13.01.1851

(Por esta publicación se entero Uruguay y Argentina del deceso, 4 meses después)

Un periodico rioplatense, o litoraeño, El Porvenir del 5 de febrero de 1851 informaria de su deceso, 5 meses más tarde.


  Poema del Poeta Paraguayo Manuel Verón De Astrada

EL TAJO DE MANORA

A José Artigas

Véis el airón del viento cómo se inclina y tiembla.
Véis cómo se arrodilla la tarde en el camino,
y cómo el sol detiene su gualda de agonía
y la luna se empina en su alabastro virgen,
para mirar el punto crucial de la epopeya.

Aquí se abre la historia en dos caminos:
El uno que conduce al Monasterio,
donde se pone el sol al mediodía
y se soslaya el mundo por esquicios.
Allí será asilado el gran proscripto.
El otro se proyecta a Laurelty,
futuro terminal de una carrera
de cíclopes errantes tras el Jefe, .
con polvo de sus trágicas jornadas
y la Federación por pan y agua.

Venía el gran Señor de las cuchillas gauchas
mordido por la injuria y la derrota;
en jirones su prócer vestidura
de intemperies, de pólvora y distancias.
¡Intacto el pabellón de la esperanza!

Dejaba el Paraná. su mensajero;
el agua vertebral de su carrera.
y más atrás el cetro
de un reciente poder, no fenecido
pero en eclipse grave,
que pronto sin embargo como antorcha
iba a brotar flamigero en la diestra
de un pueblo adolescente.
pequeño como joya.
inmenso en contenido.

Y estaba ahora aquí, Artigas solitario.
-alas de cóndor que a la lierra vuelven
quemadas por los fuegos cenitales-,
arañando los muros del convento
para hacerse sentir por el Supremo.
que percibe su andar pared por medio
pero no escucha nunca su demanda.

La mente del proscripto centellea
en una vibración de herido clclope
y tiene concebido un nuevo plan
de asaltos y rescates.

La patria paraguaya que lo acoge
daríale también su poderío;
su estirpe comunera de pueblo empecinado
en ser o en no ser por propio esfuerzo.

Queria el arquitecto de sueños infinitos
verter on el océano los zumos forestales
de mi mediterránea patria-isla,
y buscar la mano de Francia recelosa.
Las fuerzas guaraníes. su mística guerrera
serían esta vez la dínamo encendida de la empresa,
y el fruto común de la campaña:
una constelación de patrias federadas
sin la merma de límites exìguos.

Y desde allí en solio ultra fronteras
y al lado de José Gaspar de Francia,
Artigas fecundante y siempre rio,
veria abalanzarse las estrellas
del trópico hacìa el Sur.
para ser en el sol de su bandera
la llama de las nuevas democracias.

Y su acero, ya no espada sino pluma,
y su brìdón. ya no corcel sino pegaso;
y su chaqueta roja oliendo a yuyo
colgada victoriosa del asta de la ley,
serian las imágenes del trino:
Independencia, Libertad y Patria,
en la Liga fraterna de los pueblos.

Los hados obstruyeron su camino,
y es Manorá la cúpula en declive
hacia Curuguaty: la nueva cuenca
de sus copiosas aguas germinales.
Allí florecerán sus pastorales sueños
con Ansina y Martinez sustanciados,
con el caballo, el perro y el arado
y la yunta de bueyes, y el campesino humilde
que busca el padrinazgo
del hombre que vivió como la tierra
en humus y calor, aroma y fruto.

Y fueron treinta años de silencio sonoro,
de latidos que inundan las selvas y los hombres.
El viento inauguraba en su pañuelo
la antífona rosada de la aurora.
y el héroe con las manos en el surco
se entregaba a su afán de sembrador.
Bajo el tibio crepúsculo lunado
ordenaba el arcón de sus recuerdos,
y en el resol del trópico en delirio
la taumaturgía de su lanza ardía
para la última carga en su carrera.
Era el auge del genio en todas partes,
en cuya arquitectura ideal no hay imposible.

Asi, el proscripto Artigas allá en Guruguaty
fue una erguida cabeza entre palmeras
y dos brazos alertas y rotundos;
un león melenado de leyendas
en guardia contra nuevos y viejos enemigos,
que ansiaban arrasar la independencia
enarbolada en su segunda patria.

II

¡Verbo de la naciente democracia indiana!
Si la ciega semilla aún dormita
en la matriz del alma colectiva,
sus raices perduran y se ahondan, -
y han de brotar en libertad un día
sobre la faz total del continente.

III

¡Soldado de la causa común americana!
Dame tu oráculo infalible.
que perfora la niebla y el porvenir aclara.
Dame tu firme pulso. invariable
en tiempo de la gloria, en la derrota;
en todos ios grandes cataclismos
que nunca conmovìeron tus párpados proceros.
Dame la llama de tu pecho augusta:
tu corazón sin pausa y desbordado,
clave de las estrellas y los hombres.

De tu substancia dura
dame una gota ardiente.
para anclar en la punta de mi pluma
y ser en ella chispa de dìamanie.

Dame tu nombre. simplemente,
José Gervasio Artigas.
bandera iluminada en densos litorales de penumbra.
sonido incorruptible, fervor de multitudes
y siempre llamamiento de paz y de combate.

Escúchame, aún quiero más de ti.
Quiero la arena y roca de tu constancia altiva,
cuya inmutable alquimia, sin diferir el trono
permite ser un rey de muchedumbres
con nimbo de Mesías.
o un humilde labriego devoto de la espiga,
coronada su frente de sudores
y en sus manos vendimias para ol pobre.

Quiero tu gran predicamento
enarbolando pueblos en federal bandera,
o cultivando pechos que grabaron contigo
en la virginidad de nuestro suelo
el derecho sagrado dei nativo y del indio,
hecho carbón y yermo
en la angustiosa tierra moral de América.

Quiero la magestad serena de tu frente,
la plástica lección de tu sonrisa
de dulce Patriarca sin declive,
que enseña con la resignación de su destierro
la estoica virtud de los predestinados.

Y lléname por último, para labrar mi canto,
de la grandeza límite de tu postrer suspiro.
Pediste tu caballo.
Para guerrear de nuevo en la ágonía
contra fuerzas del Plata coaligadas?
Para lanzarte alado al infinito
en busca de las últimas alturas?
No. Pediste tu caballo
para ser otra vez, como solías,
ecuestre claridad de la mañana

En lucha torrencial contra la sombra.
Pero la muerte quiso tu lámpara hemisférìca
y tu presencia pura se congeló en un astro.

IV

Ha muerto el Patriarca asi en mi tierra,
en la gracia plenaria de un lucero.
Ninguna cicatriz sobre su alma. . .
¡Limpia la frente. el corazón entero!

Murió absorbiendo su panal de auroras,
mientras el aparcero de sus nostalgias mudas.
El Ibyrapytá, solemne y grave,
enjoyaba de flores su tránsito infinito.

V

Convoquemos al viento en su caudal sonoro,
a las pampas azules, a la Mesopotamia y a los rios
para cantar al alba;
ha vuelto el leñador de las estrellas
como si no hubiera tocado los limites nocturnos
y hubiera vivido entre dioses
cuya estrella no eclipsa,
ni mueren ni padecen
la cruel decrepìtud que el tiempo
coloca entre los huesos y la carne del hombre.
Venid a verlo intacto en su materia antigua
dc claridad profética y serena,
como fortalecìdo por una sempiterna primavera.
Venid a ver al Prócer en su estampa
oreada por los soles de mi patria,
con un rollo de mapa bajo el brazo,
su brújula de estrella hacia el océano.
buscando en su mirada las cuchillas
para afirmar en roca su sueño americano.
Ha vuelto por la gloria y para el bronce,
el Uruguay le aguarda entre banderas.
fermentado de alas y de patria.

VI

¡Artigas genitor. luz de una raza!
¡Pecho del Sur en la indomable América!
Aquí estoy evocando tu memoria
para tramar mis ñanduties de oro
con hebras de las próximas auroras.

Yo quiero con la clara videncia de tu verbo,
antiguo cartabón de dignidades.
y los manes de mis héroes paraguayos.
que intuyeron contigo la nueva geografia
con las solas fronleras del mar y las montañas;
a la luz de los astros tutelares,
con un hìmno de paz en las gargantas,
con el verde de todos nuestros lauros
y en el libro fecundo del derecho,
determinar la patria ilustre que anhelamos.
sin muros ni compuertas para todos los hombres de la Tierra.

Asunciòn, 1957.

Diseño de Artigas

Autor: Alfred Demersay, 1846-7, Histoire physique, économique et politique du Paraguay et des établissements des Jésuites, Volúmen Atlas ( full-page colored)
Paris, Librairie de L. Hachette et Cie, 1860-65.

domingo, 20 de septiembre de 2020

20/9/2020 - 180 años de la muerte del Karai Guazú Dr. Gaspar R. De Francia

 


 Al conmemorarse un año más del fallecimiento del Dr. Francia, (1840-2020), conocido como "El Supremo" o el"Karai Guazú" Compartimos el capítulo final del libro: "El dictador del Paraguay, doctor Gaspar Rodriguez de Francia".

 En 1923, el Teniente Coronel José Boglich, recupera y pública una obra escrita por el Ingeniero Coronel Franz Wisner von Morgenstern, la cual había aceptado realizar sobre pedido del Mariscal López en el año 1863. Se trataba de recopilar todos los antecedentes y datos relativos a Don José Gaspar Rodríguez de Francia. La minuciosa información de la misma detalla en su Capítulo XXVIII, el sumario del año 1840.

CAPITULO XXVII
SUMARIO: — 1840. — Las fuerzas físicas
«*el Dictador principian a decaer. — En
Junio de 1840, quema sus papeles y
esto ocasiona un principio de incendio
en su palacio. — A fines de Julio  se
enferma y es atendido por su médico,
que lo era el boticario Don Vicente Estigarribia.
— El 30 de Agosto fué la
última salida a caballo del Dictador. —
Gravedad de su estado. — Sus últimos
momentos. — El fallecimiento se produ-
ce el 20 de Septiembre de 1840. —
Tenía 82 años. — Sus exequias. — El
P. Don Manuel Antonio Pérez pronun-
cia la oración fúnebre.


La permanencia del Dictador en el cuartel de Caballería duró unos meses y en los primeros días de
Enero de 1840 regresó a la ciudad.
A pesar de su avanzada edad y pequeñas dolen cias que lo molestaban, no declinaba su energía y con
el mismo espíritu atendía sus numerosas obligaciones que el mismo se había impuesto.
En Abril, volvió al cuartel de Caballería, a donde estuvo hasta Mayo, que regresó a la ciudad y sin el
mayor cuidado de sus dolencias, hacía sus paseos acaballo; pero no con tanta frecuencia como antes.
— 170 —
Sin duda se empezaba a dar cuenta, que su organismo no podía continuar mucho tiempo y que se aproximaba su fin, pues en Junio empezó a destruir todos sus papeles por medio del fuego, hasta que un día casi se le incendió su escritorio y dormitorio y a no haber acudido con prontitud una guardia del próximo cuartel, se habría incendiado toda la casa.
A los dos días todos los desperfectos ocasionados por el fuego fueron compuestos.
En tino de sus paseos a caballo que hizo por la costa del rio, en los últimos días de Julio, le sorpren
dió un aiguacero y se le mojaron un poco los pies, de cuyo resultado le ocasionó un malestar y al llegar a su casa se puso en cama y mandó llamar a su médico, que lo era el boticario Don Juan Vicente Estigarribia, quien le suministró varios remedios que lo aliviaron, habiendo pasado la noche sin mayores molestias.
Al día siguiente, el médico le recomendó que guardara cama hasta que se le desapareciera la fatiga que
le molestaba; pero no tomó en cuenta esta indicación, y encontrándose algo mejor se levantó, habiéndole ordenado al médico que no se acordara con nadie que
estaba enfermo.
Empezó después a tener un poco más de cuidado ;no salía y se acostaba temprano, hasta el 30 de Agosto, que sintiéndose casi sin fatiga, mandó buscar su escolta y emprendió a la tarde su paseo habitual a caballo, pero no anduvo mucho, por que sin duda no se sintió bien, regresando a su casa. Esta ha sido la última salida que hizo el Dictador.
Continuó así con alternativa de sus males, sin desatender sus obligaciones desde su casa, hasta que el
18 de septiembre se reagravó bastante, quedándose en cama con mucha tos y fatiga, que no lo dejaba descansar.
El 19 muy tarde, lo mandó llamar al Comandante
— 171 —
Don Basilio Ojeda, quien se presentó en el acto; pero no ha podido verlo por que ya había perdido el conocimiento, y en la madrugada del 20 entró en la agonía.
El médico convencido de la suma gravedad en que se encontraba el Dictador y que su estado no podía durar mucho, mandó llamar al Secretario Don Policarpo Patino, comunicándole lo que ocurría y tanto el médico, como el Secretario y un sirviente quedaron en la habitación hasta pasadas las 9 de la mañana, hora en la que se ha producido el deceso. En la tarde del mismo día, recién empezó a correr la voz que el Dictador había muerto; pero parte de la población de la Capital dudaba de la veracidad de tal noticia, hasta que el 21 se izó la bandera a media asta y las campanas de la Catedral que se encontraban sus
pendidas de unos palos (por que se había demolido el campanario a causa de amenazar peligro) anunciaron con sus lúgubres toques el fallecimiento del Supremo.
El cuerpo del Dictador fué puesto en la sala de la misma casa a donde los menos temerosos acudieron
a contemplarlo y las salvas de la Artillería en su honor duraron con intervalos hasta que después de un
imponente funeral, tuvo lugar el entierro al lado del altar mayor de la Iglesia de la Encarnación.
Los funerales se siguieron hasta el 20 de Octubre, día en que el Sacerdote Cordobés, Don Manuel Antonio» Pérez pronunció en la Iglesia de la Encarnación la oración fúnebre, cuyos fragmentos van a continuación:
" " No podía haber acontecido un suceso más triste que el que, con el mayor dolor nos reúne en este " templo, a celebrar las exequias del Excmo. Señor " Dictador Perpetuo del Paraguay, el ciudadano Don " José Gaspar Rodríguez de Francia. Desde los primeros días de su enfermedad entró el pueblo en gran- des temores viéndose amenazado de la pérdida de
— 172 —
tan grande bien. Su edad avanzada y la malignidad de su dolencia hacían temer a unos el golpe que experimentamos, y que tanto nos aflige : la buena complexión de su temperamento y la sobriedad de su
vida, lisonjeaban las buenas esperanzas de otros de que no tendría tan fatal resultado. Discursos suge
ridos por el día 20 de Septiembre, el clamor de las campanas al día siguiente comunican la fatal noti
cia; este aviso aunque confuso en sí, pareció una voz articulada, pues al momento desde los confines de
la ciudad, corrían tumultuosamente las gentes, y todos se dirigían a la Casa de Gobierno y un llanto aseguraba que el Dictador había pagado el tributo im puesto!
. -En medio de las convulsiones de una revolución, mrando el Señor con benignidad al Paraguay, hesitó al Señor Don José Gaspar Rodríguez de Francia para que como salvador de la libertad de sus enemigos
:Clamaverunt ad Dominum qui suscitavit eis salvatorem et liberavit eos. Este era el Excmo. señor Dicta
dor, cuya muerte lloramos! Consideramos a este hombre prodigioso, elegido Dictador vitalicio, en estado de obrar sin dependencia temporal. Un entendimiento comprensivo y sublime, meditación reflexiva, resolución firme, secreto inviolable, entereza incorruptible y política consumada, forman el
carácter del personaje que el Paraguay :' eligiera para que estuviese a su frente en calidad de
'Dictador, depositando en él toda su confianza. Cuando yo lo considero en su retiro, se me presenta como aquellos astrónomos sabios en ,el observatorio, que tomando el telescopio político mira las
'revoluciones civiles para dirigir con acierto sus ope-
— 173 —

raciones, obsérvese toda la circunstancia y puntos " intermedios del Estado que tenía que gobernar para " concurrir a necesidades. . . Tenía que formar un Estado nuevo y así era necesario que todo fuera ori- ginal.
" "¿Qué era el Paraguay cuando nuestro Dictador se " hizo cargo de su Gobierno7 El esqueleto de un gigante " que necesitaba de una mano maestra que lo vistiese " de carne, piel, color y le comunicase el impulso de " vida que corresponde a su dignidad. ¿Y quién otro " más a propósito que nuestro Dictador en los tiempos críticos y difíciles en que tenía que mandar, preservando a su pueblo de las calamidades que siguen a las revoluciones civiles?" ..
" " ¡Cuántas providencias tomó S. E. para mantener la paz en la República y ponerla en un estado
""respetable, respecto de los extraños! Abastecimientos de armas y formación de soldados ocupaba su primer atención
" La tranquilidad y seguridad de la República era " su primer cuidado; y así era necesario tomar provi- " dencias eficaces para conseguirlo. ¿Cuántos perjuicios no reciben los pueblos de los salteadores de ca- " minos? Violencias, estupros, robos y asesinatos, son " delitos familiares a esa mala gente: montañas inac- " cesibles y campaña de que abunda la República, les " aseguraban la impunidad. Nuestro Dictador descubrió el secreto de aterrarlos de tal modo, que des- " aparecieron, buscando la seguridad en la mundanza " de vida
" " Sin embargo, no temeré profanar el lugar santo que ocupo, aprobando máximas de sangre, contra la
— 174 —
"" lenidad del Evangelio! No, el mismo Dios aprobó la " conducta de Salomón en las muertes de Adonis y " de Joan. Feliz hubiera sido el Gobierno de nuestro " Dictador, si la salvación pública no lo hubiese obligado a la ejecución de los perturbadores del orden! ." Quieta la república, se entregó S. E. a ex
"' ' purgar del Estado de otra clase de enemigos ; ¡ cuántos perjuicios no sufren los pueblos de los malos funcionarios administradores de los intereses públicos! " Imponen los magistrados alguna contribución para " costear los gastos que son necesarios al beneficio del " mismo público; nombran colectores y depositarios " de los caudales que se recaudan y deben entrar en " el Erario común. Descubre S. E. desfalcos y mal- " versaciones en estos administradores subalternos: " los obliga a reponer el capital en que fueron alcanzados, y toma enérgicas providencias para evitar en lo sucesivo tan gran mal.
" Basta con lo expuesto para probar que el " Excmo. Señor Dictador, cuya muerte lloramos, fué " el Salvador para libertar el pueblo paraguayo y asegurar su independencia.
" Y vos, pueblo paraguayo, que habéis dado una demos- " tración tan expresiva de nuestro dolor, por la muerte de nuestro Dictador! Sea éste el último día que " llevéis esos vestidos de luto! " " ¡Dios de las misericordias! ¡Te rendimos acciones de gracia por habernos concedido por espacio de 26 años un jefe que ha mantenido la tranquilidad "pública ! " Este acontecimiento nos estimula a recibir " con resignación la pérdida de tanto bien. Suplicá- moste le concedas el eterno descanso!...
¡Requiescat in pace!
Todas las reclamaciones presentadas en el Paraguay a los gobiernos que han sucedido al que concluyó el 20 de Septiembre de 1840, no fueron atendidas y bajo ningún principio fueron tomadas en con
sideración.


A los pocos meses de la muerte de la muerte del Dictador, el sacristán de la Iglesia, fué sorprendido encontrando una mañana abierto el sepulcro a donde se había sepultado al Dr. Francia, y desaparecidos de allí sus restos. De las averiguaciones practicadas por las autoridades no se ha podido saber quienes fueron los autores de tal hecho ; sin embargo, estos habían dejado un rastro que se perdía en la orilla del río Paraguay, a donde se supone con bastante fundamento que fueron arrojados al agua, pues en dicha orilla se encontraron vestigios que así lo comprobaron. Corrían al respecto en la Asunción en aquella época varias versiones: una de ellas, de que fueron mandados sacar los restos del Dictador con hombres pagados por la familia M . . , para ser hundidos en el río, en venganza de los fusilamientos de miembros de la misma familia, ordenados por el Dictador después de descubierta la última conspiración Yegros; otra versión era, que una familia hizo extraer los restos del sepulcro para quemarlos y arrojar sus cenizas al viento; y finalmente, que otra familia, de común acuerdo con su sacerdote, los sacaron para ocultarlos en otro lugar. De estas tres versiones, la más verosímil es la primera, pues los rastros encontrados en la costa del río, como se ha dicho ya, afirman que el cadáver del
Dictador fué arrojado al agua.
— 176

El retrato del Dictador que figura al principio de esta obra, es copia fiel del que confeccionó a lápiz en Enero de 1824 Don Bernardino Villamayor, Secretario de Gobierno, cuyo original se encontraba en 1863 en poder del Mariscal Francisco Solano López.

 DOCUMENTOS ALUSIVOS EN EL A.N.A. PARA DESCARGAR

Título

Comunicaciones a los Comandantes de varios puntos de la República, de la muerte del Dictador Supremo José Gaspar Rodríguez de Francia. Actos de las Juntas, Congresos y Elecciones de Diputados y Presidente.

 AQUI

Título

Instalación de Nuevo Gobierno por muerte del Dictador José Gaspar Rodríguez de Francia. 

AQUI

 

viernes, 18 de septiembre de 2020

La historia de las-los Orientales que acompañaron a Artigas al Paraguay

 

Este septiembre es muy especial para nuestra comunidad, como muchos-as saben estamos celebrando nuestro bicentenario! Y queremos compartir y obsequiarles este libro que narra nuestra historia!, Que viva Laurelty y San Baltazar. Descarga, aquí, http://www.mediafire.com/file/mqu3r2xrl7ytoq4/file
 

lunes, 14 de septiembre de 2020

El último combate de las fuerzas Artiguistas, Paso de Higos, Patrimonio Regional!

  Que tal amigos-as Orientales, así como lo leen, Paso de Higos, en la región de Monte Caseros, enclave geográfico de la triple frontera entre Argentina, Uruguay y el Brasil, esta a punto de convertirse gracias a la gestión del profesor local y Artiguista, Sebastián Vallejos, en Patrimonio Regional .

 El próximo 10 de diciembre del 2020 que se cumpliran 200 años del "COMBATE DE PASO DE HIGOS DE 1820" entre las tropas del Comandante Ramirista Juan Gonzalez Alderete y las tropas misioneras del Comandante corregidor guaraní Miguel Javier Ariyú.

Luego de 200 años, el pensamiento Artiguista y Federal sigue estando presente! Gracias a la labor de un equipo de profesores-investigadores, que re-valorizan y rescatan nuestra historia y los origenes otorgandole la importancia que merecen estos enclaves de dónde muchas familias provenimos, la historia toma vida y con ella un flujo turistico conmemorativo de gran importancia ára localidades olvidadas por la historia oficial.

Hemos compartido hace un par de años el caso cercano de Abalos, este año, lo mismo sucedía en Tacuarembo Uruguay y hace una semana atrás en la localidad de Santa Ana, cercana a Candelaria en la provincia de Misiones gracias también a la gestion de otro gran historiador, el profesor Camogli.

Sin lugar a dudas nuestra comunidad de Orientales en el Paraguay apoya estos emprendimientos de reconocimiento olvidados en la memoria a lo largo del tiempo, este rescate, tan cercano a la Capital de las Misiones en la era Artiguista, Asunción del Cambay, con certeza tendra un final feliz. Por ahi dicen que en un pueblo sin memoria, está destinado a vivir en el Olvido. Menos mal que en Paso de los Higos, esto no sucedera!, Agradecimientos a nuestros hermanos y hermanas Correntinas y a las autoridades locales por tal ejemplar emprendimiento! Felicitaciones y esperamos estar por ahí proximamente.

3 Millones py

 Compartimos imagénes de la nota previa a declararse en mesa de entrada, sin dudas Monte Caseros  tiene historia!



 


domingo, 13 de septiembre de 2020

Efemérides, hoy se cumplen 200 años del ingreso de Artigas a Asunción

1820 - 14 de septiembre - 2020
-Artigas llega a Asunción-
Les presentamos en imagénes, (con documentos y diversas fuentes),  
el recorrido de Don José y su ejército desde el Paraná hasta la Capital madre de ciudades, Asunción.
 
Pueden clickear y abrir en una nueva pestaña para visualizar mejor