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sábado, 17 de julio de 2021

BICENTENARIO DE LA MUERTE DEL PADRE DE LA PATRIA, Fulgencio Yegros y Franco de Torres (1821, 17 de julio de 2021)

 


BICENTENARIO DE LA MUERTE DEL PADRE DE LA PATRIA, Fulgencio Yegros y Franco de Torres (1821, 17 de julio de 2021)

 Nació cerca de la aldea de Quyquyhó en febrero de 1780, en la estancia familiar Santa Bárbara,

situada en el Departamento de Paraguari  en febrero del año 1780.

Era hijo del teniente coronel José Antonio Yegros y de María Ángela Franco de Torres.

 Se casó con Josefa Facunda Micaela Speratti  Uriburu (1792-1861), y de la relación nacieron, en 1809 María Josefa, en el 14 Josefa Damasa Anunciación, en el 16, Anunciación, en el 18 Romulo (destacado en el gobierno de Lopéz murió en batalla en la gta) y en el 20 meses después de su detención Angel Ignacio.

Su hermano, el capitán Antonio Tomás, fue otro de los grandes heróes padres de la patria.

Fulgencio logro que el Paraguay sea Independiente, fue el primer presidente de la Junta Superior Gubernativa, su historia y logros son conocidos y fácil de googlear.

Hoy preferí  traer los hechos que narran su trágica muerte según Francois (o Franz) Wisner de Morgenstern en el libro sobre el Dictador del Paraguay.

 

En Enero de 1820 el Dictador hizo bajar de su estancia a la capital, a Don Fulgencio Yegros y una vez en su presencia le notificó, que habiendo tenido aviso que hacía frecuentes reuniones de gente en la campaña dando carne con cuero sin permiso  de las autoridades, haciéndose a estas sospechosas dichas reuniones, pues venían a coincidir con los rumores que circulaban sobre una alteración del orden y aunque no creía que fuera capaz de conspirar, había resuelto pedirle, para

evitar malas interpretaciones, que permaneciera en su casa, hasta tanto se esclarecieran mejor dichas denuncias. Yegros acató la orden del Dictador, habiéndole manifestado, que esas reuniones de paisanos no tenían otro objeto que festejar el año nuevo y el día de los Reyes.

.....Iniciada la semana santa Francia hizo comparecer a sus dos secretarios,

Martínez y Patiño, como también a los Comandantes Rolón, Bejarano y Cañete, a quienes les

impuso de haber descubierto el plan revolucionario que se tramaba y cuyos hilos se estaban siguiendo desde hacía varios meses; que el plan se iba a niciar con el asesinato del Dictador, de sus secretarios, y de los Comandantes y oficiales de guarnición, y que Yegros sería colocado por los revolucionarios al frente del gobierno provisorio ;  y que por lo tanto era necesario

proproceder sin pérdida de tiempo al arresto de todos los sindicados de conspiradores antes que llegara el día señalado por estos para la masacre (viernes santo)y que debería procederse sin contemplaciones de ninguna clase.

A las 11 de la noche de ese mismo día, se encontraban encarcelados 35 ciudadanos  entre los cuales se contaban, Fulgencio Yegros, Comandante. Montiel y Caballero, ocho miembros más de la familia Montiel,  cuatro de la familia Acosta, Dr. Baldovinos y su hermano, Olavarría, Noceda (padre e hijo) y dos hermanos Aroztegui. Al día siguiente, la población estaba alarmada con

todas las prisiones efectuadas, pero nadie se animaba a comentar en público lo que sucedía.......

De la campaña llegaban diariamente ciudadanos presos que se presumían conspiradores y los que estaban íntimamente vinculados con los cabecillas.

Al mes serían 178 los detenidos, seis meses después, en setiembre mientras la atención pública de la Capital se encontraba absorbida por la marcha del proceso de la conspiración y de las prisiones que se estaban efectuando continuamente,  vino a sorprender la noticia de que S. E. el Señor "Protector",  General Don José de Artigas se había presentado con su gente a las órdenes del Dictador y este se encontraba retenido en el convento de la Merced, a pocas cuadras.

La amistad entre Yegros y Artigas databa desde los años 1806-7 al combatir juntos contra los ingleses. Siempre había mantenido afinidad y correspondencia, en ese momento según su hermano Antonio Tomás, Fulgencio había sido gravemente herido en la espalda de un tiro y socorrido por José para retornar al Paraguay.

 La instrucción del proceso a los conspiradores siempre seguía lentamente y en los primeros días de Enero de 1821, empezaron los careos, porque muchos comprometidos negaban los cargos que sus mismos compañeros les hacían y entonces les aplicaban el castigo de azotes.

Este castigo se aplicaba hasta que confesaban los presos sometidos a él de los cargos que se les hacían. Para esto se había habilitado una pieza en el antiguo colegio de los jesuítas, que se encontraba a distancia de una cuadra de la cárcel. En dicha pieza, que se le denominaba "Cuarto de la Justicia", había un catre de madera a donde se colocaba al  paciente boca abajo y atado de pies y manos, y los azotes se les aplicaba en las espaldas con un látigo grueso compuesto de lonjas

trenzadas de cuero vacuno; y el número de azotes que recibían nunca pasaba de 150 a 200, pues la  mayor parte de los que eran sometidos a este sacrificio se desmayaban antes de llegar a los números citados.

El 3 de julio de 1821 cayó en poder de una patrulla de frontera de Corrientes un chasque  con un papel dirigido al comandante Caballero, en el que le decpia que le transmitiera a Yegros que tuviera confianza, que pronto recibiria ayuda. Este descubrimiento exasperó al Dictador quién ordeno al Cdte. Bejarano activara el proceso  y que por todos los medios posibles indagara bien sobre la participación de los conjurados que se encontraban presos y que sin distinción de ninguna clase, el que no declarse la verdad, lo sometería sin consideraciones al "Cuarto de Justicia"

El chasque fué fusilado. El Comandante Bejarano tomó inmediatamente declaración a Yegros, Caballero, Montiel y otros más comprometidos, negando todos; declarando que no conocían nada de lo que se les imputaba. Bejarano les dió 12 horas de plazo para que declarasen la verdad

cuando se les volviese a llamar y en caso contrario les amenazó que serían sometidos al "Cuarto de Justicia". Al día siguiente se encontró al Comandante Caballero colgado y ahorcado en el marco de la puerta de su celda sin haber dejado nada escrito. .

Don Fulgencio Yegros insistiendo en su negativa fué llevado al "Cuarto de Justicia" y se le aplicaron

50 azotes sin haber declarado lo que se le exigía y los demás presos fueron conducidos al mismo lugar y bajo la tortura de los azotes, algunos declararon descubriendo a otros comprometidos en la conspiración y los cuales tuvieron en seguida, entrada a la cárcel.

El 17 de Julio por la mañana, una compañía de infantería se colocó frente al histórico "naranjo"(ubicado en la actual plaza Uruguaya?),  lugar designado para los fusilamientos y al poco rato fueron conducidos con paso lento, 8 presos engrillados entre los cuales se encontraba Don Fulgencio Yegros, el Comandante Montiel y Don Juan Areztegui. Puestos los presos en una fila se les vendaron los ojos y enseguida fueron fusilados, habiendo quedado los cuerpos de estos infelices tirados en el suelo hasta la tarde cerca de la oración, que el Comandante Bejarano mandó avisar a las familias de estos para que los  mandasen retirar para darles sepultura.

La señora de Don Fulgencio Yegros, Doña Facunda Esperati, en el acto que tuvo conocimiento del trágico fin de su esposo, mandó con una sirvienta a pedirle al Comandante Bejarano le permitiera retirar su  cadáver para hacerle dar sepultura, no habiéndolo con seguido al momento, porque el Dictador había dispuesto  que recién a la tarde se les permitiera a las  familias de los fusilados retirar sus cadáveres y al solo objeto de darles sepultura, quedando prohibido se les velase. Al día siguiente, 18 de Julio continuaron los fusilamientos,  El total de fusilados fueron 68 y el pueblo con esta masacre quedó  consternado y nadie se atrevía ni siquiera a comentar los hechos.

Fulgencio, el gran independentista del Paraguay, hoy te homenajeo, recuerdo y saludo!

viernes, 18 de junio de 2021

Archivo Artigas y encuentro virtual commemorativo en el 257° aniversario del natalicio de Don José 19.06.21

 

En el marco de la celebracion del 257° aniverasio del natalicio de Don José Artigas el próximo 19 de junio del 2021, se remite la versión digital del archivo Artigas, alojado en el sitio web de la Biblioteca Nacional de Uruguay, desde donde se puede acceder en forma libre y gratuita a los 36 tomos temáticos. Enlace aquí: http://bibliotecadigital.bibna.gub.uy:8080/jspui/handle/123456789/1007
 
 

 
Este sábado 19 de Junio en SOMOS - Espacio de Encuentros, conmemoramos el 257° natalicio de José Artigas con varias ponencias.
-Historiadoras Invitadas y temas:
-"El 19 de Junio de 1764 en la Cuenca del Plata"
Mónica Nicoliello (Salto - Uruguay)
-"El Pueblo Oriental en el Área de Salto Chico. Región Histórica de Salto Grande"
Rosa María Mauci Reissenweber (Concordia - Entre Ríos - Argentina)
-"Símbolo e Identidad"
Silvana León (Paris - Francia)
-"Presencia de la mujer en los diferentes momentos de la vida de Artigas"
Ofelia Piegas (Salto - Uruguay)
-"El descanso del guerrero: Artigas en Paraguay 1820 - 1850"
Silvia Gómez (Posadas - Misiones - Argentina)
Les esperamos virtualmente a las 19hrs.Arg.-Uy-Br, 18hrs. Py-Bol.
https://www.facebook.com/somosespaciodeencuentros/

miércoles, 12 de mayo de 2021

Efemérides: Un día como hoy hace 200 años José Gaspar Rodríguez de Francia comunicaba sobre la entrada de Artigas al Paraguay al Comandante del Fuerte Borbón.

https://historia.archivonacional.gov.py/index.php/copias-autorizadas-de-las-comunicaciones-entre-el-dictador-jose-gaspar-rodriguez-de-francia-y-el-comandante-del-fuerte-borbon

El 12 de Mayo de 1821, desde Asunción  y por primera vez José Gaspar Rodríguez de Francia anunciaba al comandante del Fuerte Borbón Bernardo Velázquez sobre el ingreso de José Gervasio Artigas Arnal al país, Luego de 7 meses de silencio y solamente algunas ordenes respecto a la asistencia para enviarlo a San Isidro del Curuguaty a fines de 1820, Francia en esta correspondencia  narraba en detalles  como sucedieron los hechos.

Muchas personas en estos 200 años nos han relatado estos hechos, a veces omitiendo algunos detalles, por eso creímos necesario compartir con ustedes al conmemorarse la misma darles a conocer las copias de las originales acompañadas de una breve transcripción duplicada de la colección Dr. José Gaspar Rodriguez de Francia volumén 3, 1817-1824, (copia duplicada colección José Doroteo Bareiro) del Archivo Nacional de Asunción, Paraguay.


 






 






FUENTE AQUÍ

https://historia.archivonacional.gov.py/index.php/copias-autorizadas-de-las-comunicaciones-entre-el-dictador-jose-gaspar-rodriguez-de-francia-y-el-comandante-del-fuerte-borbon

Investigación:

Roberto Schiappapietra


miércoles, 6 de enero de 2021

Carta de Artigas, 6 de enero de 1821. La última?


 

Artigas llega con 56 años a la madre capital de ciudades. Se presentan muchas interrogantes referidas sobre las tres décadas de presencia del protector de los pueblos libres en Paraguay. Las fuentes son escasas y los y las historiadores no tienen otra opción que especular en torno a las mismas, a veces forzando pecar en conclusiones.
¿Cuáles son las certezas nos quedan entonces?
Momentos antes de partir a la villa San Isidro Labrador de Curuguaty en donde permanecería unos 25 años Don José se pronuncia ante el supremo Dr. Gaspar Rodriguez de Francia a través de una carta firmada por él desde el el Convento Grande de San José del Paraguay de la Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced, popularmente conocido como Convento de la Merced o Mercedes.
Bitácora:
-25 de diciembre de 1820, “Lista de ùtiles y enseres proveídos al General Artigas por el Dr. Francia”

“Habiéndose dispuesto que Dn. José Artigas pase a morar en la Villa de San Isidro: el Tesorero de Guerra le proveerá competentemente de los efectos que puedan ser útiles para su decente vestuario y ropa interior, presentando la nota de ellos con agregación de los que a su llegada se le suministraron para el mismo fin, unos y otros con expresión del costo que haya tenido su compra. “El Dictador Francia”,
“Relación del valor de los efectos que por Suprema orden del veinte y cinco de Diciembre de mil ochocientos veinte, que va inserta se ha comprado para vestuario y ropa interior de Don José Artigas, hallándose próximo a morar en la Villa de San Isidro; y de los que a su llegada a esta Capital se le suministraron para el mismo fin por Suprema orden verbal desde el diez y seis de Septiembre de dicho año; y son: (La lista es extensa, compartimos el resumén;
Sumadas ambas partidas dan la cantidad de cuatro cientos cincuenta y ocho pesos siete y un octavo reales fuertes.
ASUNCION ENERO 1* de 1821.
Firma la lista BERNARDINO VILLAMAYOR, (Secretario de la República del Paraguay)


Artigas agradeció estas demostraciones en una expresiva nota que dirigió a Francia, con fecha 27 de diciembre, antes de partir para Curuguaty, uno de cuyos párrafos dice asi: ... “En virtud, y como conozco ya debidamente que la generosidad suprema de V. S. se había empeñado en multiplicar los obsequios a mi persona, y favorecer a un individuo desnudo de todo mérito para con V. S. no queda por cierto un lugar a mi disimulo para omitir una demostración como la presente, que refiera a V. E. mis finos agradecimientos y avive el ansia de mis deseos con que cada momento anhelo conocer y tratar aquel bienhechor...”
Estas palabras plenas de sinceridad no tuvieron respuesta.

La vida del héroe, paladín de la libertad, encerrado en la celda de un convento, se deslizaba en una monotonía aterradora que no pasó inadvertida al prior, bajo^ cuya custodia se encontraba. En una de sus diarias visitas,  llevó inteligentemente la conversación sobre este punto y le preguntó si se encontraba bien allí; Artigas le manifestó), someramente, su deseo de vivir en un ambiente más de acuerdo con su vida de soldado.
Al día siguiente, el prior le comunicaba de parte del dictador su resolución de que en breve pasaría a morar en la villa de Curuguaty, pequeña población, situada en medio de un desierto selvático, a ochenta y cinco leguas de Asunción; lugar de destierro y confinamiento para sus presos políticos, que mantenía bajo la vigilancia de una comandancia militar. Francia la describe asi; “Aquí estuvo recluso hasta que hice venir al comandante de San Isidro de Curuguaty, con quien lo hice llevar a vivir en aquella villa, donde se halla con los dos criados o sirvientes que trajo, por ser aquel lugar remoto el de menos comunicación con el resto de la República. Allí le hago dar una asistencia regular, porque él vino destituido de todo auxilio” (Oficio del 12 de mayo, 1821).
Artigas, en su citada nota, “agradece la muy justa determinación de su destino y residencia, que tan gustosamente ha aceptado”; agrega: “El prior superior de este Convento me previno en esta forma hasta otra providencia”.
Esperaban la llegada del comandante de Curuguaty, a que hace referencia, para que lo condujera. Mientras, se efectuaban los preparativos de viaje, por el río hasta villa del Rosario; después se dispuso que lo realizara por tierra. “Lo hice salir de noche, escoltado por algunos húsares, y viajando siempre de noche llegó a su destino”. Ignoramos el día de la partida. Deducimos por las fechas de las notas que fué en los primeros días de enero de 1821. Allá, en la lejana villa, vejetaría veinticinco años de soledad selvática, completada más tarde con el olvido, la miseria, la cárcel, el engrillamiento.(a1)Nota: La carta primera del 27 la encuentran en el Libro de Ana Ribeiro, este fragmento es de quien las dio a conocer por primera vez, la maestra Elisa Menendez.

El día 6 de enero de 1821 era fecha del cumpleaños del Dictador, que llevaba como nombre, precisamente, el de Gaspar. Ese día Artigas al enviar su segunda carta, incurrió en el llamado -lapsus calami- de fecharla en el mes que
acababan de dejar atrás (diciembre), pero en el año que comenzaba (1821), de
tal forma que el encabezamiento reza: "República de la Asunción, Diciembre 6 de 1821, fecha futura en la que estaría partiendo a Curuguaty.
En ella le hablaba nuevamente de su acierto al pedirle protección: "tendré el
lauro de haber sabido elegir por mi seguro asilo la mejor y más buena parte", y reiteraba asimismo su agradecimiento hablando de su "veneración" y su "cariño', términos habituales en el lenguaje político, que por entonces se emparentaba con el amoroso. Aludía a la fecha ("en este día en su celebridad los aplausos") y le manifestaba que "la gratitud de sus habitantes y la mía, reiterará en los tiempos venideros, hasta la posteridad duplicados obsequios, y gloriosas enhorabuenas a la suprema persona de V.E. Confusa, abigarrada, reiterativa y obsecuente en su deseo de agradar es esta segunda carta. Razón por la cual varios historiadores han señalado que algún fraile sumiso al Dictador fue quien la redactó. Aun en ese caso, nada obligaba al Caudillo, o a lo que quedaba de él, a poner al pie de la carta su firma, sobre la que no cabe duda caligráfica alguna.(b2)
-Carta 6 de enero; (2da carta)
Dice la segunda carta:
Excelentísimo señor. No le queda a mi deseo gloria a que anhelar para alcanzar su mayor lustre y honra, que hallar la ocasión de complacer los supremos honores de V.E. cuando encuentra mi veneración el acierto de consagrar un fiel obsequio de una enhorabuena al esclarecido supremo nombre de V.E. cuyo raro mérito forma este día en su celebridad los aplausos, que unidos a los afectos de una Nación ilustre, aclaman su virtud y heroicidad. Esta noble emulación, este empleo feliz del espíritu de los Ciudadanos, que oficiosos al decoro de su defensa de su jefe encarecen con el gusto su felicidad, empeña desde luego mis reconocimientos a tributara V.E. junto con mi enhorabuena las señales más expresivas de mi cariño; no menos que las demostraciones de mis deseos, con que aspiro logre la prosperidad aún mayores triunfos, en conservar la suprema Entereza de V.E. por dilatadas edades, para que se colmen de dicha las justas esperanzas de esta República, con la seguridad de su independencia y libertad amables, y logre poner en la suprema mano y poder de V.E. a salvo su felicidad de la injusta enemiga dominación y servidumbre: Y siendo por este ejemplo en lo sucesivo, como lo es al presente aplaudido de ésta y las demás Naciones, la gratitud de sus habitantes y la mía, reiterará en los tiempos venideros, hasta la posteridad duplicados obsequios, y gloriosas enhorabuenas a la suprema persona de V.E. como otros tantos laureles, que debe ofrecerle, y dedicarle en su desempeño una fidelidad reconocida. Y aunque los deberes de tan justas insinuaciones prometen al deseo en la suprema aceptación de V.E. un buen éxito, con toda mi confianza tan poca digna de igual suerte, teme acaso no ajustarse debidamente a la suprema moderación de V.E. No obstante acogiéndose mi rendimiento a la protección suprema de V.E. siempre lleva asegurado el acierto y felicidad, bajo el supuesto que en cualquiera fortuna tendré el lauro de haber sabido elegir por mi seguro asilo la mejor y más buena parte, tributando este obsequio a la nobleza suprema de la persona y prendas de V.E. cuya vida y aciertos prospere el cielo cuanto desea su más rendido afecto que B.A.V.E.L.M. (Besa a V.E. La Mano). República de la Asunción y Diciembre 6 de 1821- José Artigas.(c3)

Estaba dirigida al "Excelentísimo Señor Dictador Don José Gaspar de Francia, Dictador Supremo de esta República del Paraguay". Aunque sólo hubiera puesto su firma en la redacción de un fraile obsecuente', esta segunda carta hablaba de una certeza (haber conseguido "un seguro asilo") y un sentimiento (estar agradecido por ello) existentes en el Caudillo. Se apegaba a la vida y valoraba conservarla. No se rebelaba buscando la muerte, como tampoco la había buscado frente a Ramírez. Un animal acorralado busca desesperadamente sobrevivir y eso era lo que él había hecho hasta llegar a las puertas del Paraguay. Ahora hacía lo mismo, pero bajo la forma de la mansa aceptación de las órdenes del Dictador. La falta de respuesta a su pedido de verlo, la inminencia de su salida hacia Curuguaty, pautaban su final como "Caudillo', porque ya no representaba fuerza alguna. Agradecer y saludar al Dictador en el día de su cumpleaños era una manera de decir que había aceptado eso.(b2)


Artigas  se retiró por la noche en Asunción de la misma forma que ingreso. Al decir del prior del Monasterio, el dictador mandó a uno de sus ayudantes a llamar al Comandante de Curuguaty, que se presentó a los siete días.
Esa misma noche de su llegada un ayudante del Dictador fue a llamar a Artigas y, cuando éste estuvo en la puerta de calle, aquel le ordenó montara a caballo y lo acompañase al Comandante de Curuguaty que con diez hombres lo aguardaba, Artigas montó a caballo y colocándose a su lado el comandante, le dijo: "marchemos", y continuaron adelante, seguido de los diez hombres. (d4)


No se sabe si sus 2 asistentes lanceros viajaron esa misma noche o tiempo después. El libro de caja de hacienda de enero de 1821 consta de un remito de dinero al comandante de la Vila de 515 pesos para las mesadas de Don José, Se puede encontrar en los archivos del A.N.A, un documento llamado Inventario de los útiles de la comandancia de San Isidro Labrador de Curuguaty al hacerse cargo Juan Manuel Gauto en el año 1836, en dónde se publica el libro de mesadas de varios años.


Como mencionábamos al principio, es sabido que es muy escaza la información sobre Artigas en lapso de los 30 años, si bien en lo que refiere a cartas, como el caso de estas, en dónde utilizando un amanuense solo firmaría, al igual las del comandante Gauto en 1841-42, se encuentran como copias y originales de correspondencias oficial entre Uruguay y Paraguay o informes militares y comunicación con el General , el resto son ajenas a él pero sobre él como la  carta de informe a Rivera sobre la labor de Artigas, o menciones de Rengger y Longchamp,  Robertson, Bonpland, o las visitas que recibiera en Yvyray. Su última carta o palabras entendemos será la de rechazo al puesto de comandante de las milicias Paraguayas por el año de 1845 seguido de su traslado a la capital. Otras noticias también las encontramos en el mismo año de 1821, en los archivos del A.NA, trata de un sumario al Teniente Cura Venancio Toubé sobre excesos practicados por este, en el cual durante el ems de agosto, precisamente días 8 y 9 Artigas estaría celebrando con los vecinos las festividad de la virgen del monte Carmelo, en la página 8 hace mención al general llamándolo de “ El Americano”, no puedo dejar de pensar en el cura Cornelio Contreras que al enterrarlo el 23 de septiembre por la mañana lo llamo de extranjero.(americano o tupamaro en aquellos tiempos se utilizaba despectivamente)

Ningún historiador ha podido afirmar que Artigas haya escrito ni recibido una carta durante los 25 años de su permanencia en el lugar…el correo no existía en el país durante la autocracia de Francia. Es de suponer que cuando volvió a establecerse, en las postrimerías de su vida, la falta de comunicación entre él y los que le fueron queridos, mezclada con el tiempo y la distancia, habían levantado una muralla. (a1)

Con respecto a esto último, con motivos de celebrarse el bicentenario de Artigas en el Paraguay, la Academia Paraguaya de la Historia organizo una conferencia a través de las redes sociales en el mes de septiembre del 2020, en la misma, la presidenta de la academia, la historiadora Mary Monte revela el hallazgo o el conocimiento una serie de cartas, una docena en total escritas entre Gaspar Rodriguez de Francia y  José Artigas las cuales son parte de una comunicación entre ellos acerca del campo etc., entre los años 1823 y 1835 las cuales estarían en parte en el museo Mitre de Buenos Aires, archivo histórico, y las otras en el anuario del Dr. Francia realizado por Alfredo Viola.
Inexplicablemente ciertas, ojalá salgan a la luz pronto.

A1: Elisa Menéndez - Artigas defensor de la democracia
B2: Ana Ribeiro - El caudillo y el dictador
C3: Biblioteca Herib Campos Cervera, Centro Paraguayo Japonés
D4: Héctor Francisco Decoud - El Campamento de Laurelty

Nota: las cartas manuscritas publicadas en este blog son de Artigas a manera de ejemplos, en las mismas relata los esfuerzos realizados para liberar a su pueblo del dominio español.



 

sábado, 2 de enero de 2021

CARTA DESDE UN NAVIO ANCLADO FRENTE A PAYSANDU



(Original, traducida del Italiano)
A bordo del Vesubio, enero 2 de 1865.
Querido amigo:
He asistido a los últimos días de la defensa de Paysandú: fue una defensa heroica y una caída gloriosa.
Le mando la relación, apenas concluida la lucha, mientras humeaban aun las ruinas de los incendios; los muertos y heridos hacían que las calles fueran intransitables; a cada momento se oían aun las descargas de mosqueteril y los gritos desgarradores de las victimas que se inmolaban. Escribo llorando…
Tanto valor, tanta abnegación, tanto heroísmo, merecían mejor suerte!
Pero hagamos callar nuestro corazón y contemos los hechos:
Paysandú sale poco a poco de entre el humo; sobre una bellísima colina, una que otra casa derruida se divisa desde cerca del Uruguay.
Frente a la ciudad y casi en el medio del río aparece una isla pequeña y arenosa; no tiene ninguna habitación, aquí y allí muchos pastos y pequeñas arboledas.
Los hombres aptos para servicio de las armas estaban atrincherados en la ciudad, bajo el mando del General don Leandro Gómez en número de 650.
Los demás habitantes de Paysandú se habían refugiado en la isla, vivían bajo tiendas y pequeños ranchos, miserablemente construidos de juncos.
La plaza era sitiada por 2000 hombres de Flores, 3000 infantes , 1000 hombres de caballería y 48 piezas de artillería brasilera.
Al norte de Paysandú, a una distancia de una milla mas o menos de distancia, hay una pequeña cuchilla que domina la ciudad; sobre esta habían establecido los brasileros una batería de 12 piezas.
El fuego empezó al amanecer del día 31, al principio con fuego de mosqueteril para rechazar una salida que intentaron los sitiados y después fue un vivísimo fuego de artillería.
A las 8 de la mañana del mismo día, la infantería brasilera ataco la ciudad al norte y fue rechazada.
A la tarde el fuego de la artillería disminuyo y siguió animadísimo el de la mosqueteril.
A la noche 10 casas de la ciudad ardían. Era un espectáculo aterrador!
El día 1 de enero se rehizo un nutridísimo cañoneo y la mosqueteril seguía con nuevo vigor.
La batería puesta al norte de esta ciudad hacia estragos y ruinas. Siguió todo ese día y toda la noche.
A las 8 de la noche el bravo Gral. Piriz fue muerto de un balazo
Según todos ellos era un soldado valientísimo y después del General Gómez, el alma de la defensa honor a el ¡ el al menos murió combatiendo!
Después de medianoche, los brasileros y los de Flores tomaron algunas posiciones.
Los incendios seguían y crecían en la ciudad; se reanimaba cada vez más el ataque y la defensa.
Por momentos, entre el ruido de la fusilería y el estruendo del cañón se oían los gritos de los sitiados que se animaban a morir como héroes, recogiéndose alrededor de su jefe. Eran un puñado de leones!
Rayo el alba del día 2.
Las perdidas sufridas en la noche, las municiones faltando, el cansancio de la guarnición, obligaron a Leandro Gómez a pedir un armisticio.
A las 6 de la mañana mandaron a los Saldañas (los cuales, siendo del partido contrario habían caído prisioneros desde algunos meses en Paysandú) a los generales enemigos para pedirles una suspensión de las armas de 8 horas, durante la que habrían recogido los heridos, sepultado los muertos y tratado para la rendición de la ciudad.
Pero el pedido fue rechazado: dentro de 8 horas contesto el comandante brasilero seremos dueños de la plaza! No admitimos ninguna otra condición, sino que se rindan a discreción.
Sin esperar contestación, la columna del Goyo Suárez y una columna Brasilera entraron en la plaza por una trinchera del Banco Maua.
A las 7 y media de la mañana aparecía sobre la torre de la catedral el estandarte brasilero. No se sabe que mano lo bajo, pero lo cierto es que estuvo un momento.
Los pocos defensores se juntaron sobre la plaza principal. Los sitiadores hicieron irrupción y los tomaron prisioneros.
Al narrar esto me llora el corazón; escribo con inmensa pena al mismo tiempo que con desdén ¡de este cuerpo de héroes, que cada soldado debía respetar y admirar, fueron llevados al enemigo el General don Leandro Gómez, Braga (que fue comandante de las fuerzas de Mercedes), Acuña, ayudante del General Gómez, y Fernández, que era el Jefe de Artillería, fueron llevados a un pequeño jardín y allí fueron fusilados.
En ese acto no hubo generosidad ninguna, y será una mancha eterna para quien lo ordeno.
Los comandantes de las cañoneras extranjeras se empeñaron para garantizar la vida de los prisioneros; y les fue prometido por el General Brasilero y el General Flores.
Asi caia Paysandú!
Adios.
M. »
Yapa: La cañonera Corbeta Belmonte, (en la imagén), ese mismo año fue vencida y encallada en el Paraná, con un saldo de 9 muertos y 23 heridos por parte del Batallón Paraguayo numero 6 Nambi i, (que ya había logrado el asalto de Coimbra en esa misma fecha y conformado por afrodescendientes hijos de los lanceros Artiguistas de la zona de Laurelty entre los que se encontraba el recientemente sargento Trompa Cándido Silva de tan solo 15 años. El Mcal Lopez realizo condecoraciones al batallón por su valentpia e hizaron la bandera tricolor en el Paranaiba.