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sábado, 12 de marzo de 2022

Aquí vivió y murió Don José Artigas 1845-1850 JBZA

 PAGINA EN CONSTRUCCION

La presente investigación fue elaborada hace algún tiempo atrás, solo que ahora me animo a publicar a partir de la realización de un video reciente que compartí en las redes. Las conclusiones que analizo y expongo aquí son realizadas con absoluto respeto por las personas que aparecen en la misma y por su memoria, en particular por Don José Gervasio Artigas Arnal y las personas que le acompañaron en su residencia en Asunción del Paraguay, por tal motivo agradezco a quienes colaboraron de una forma u otra por brindarme su tiempo, información y materiales.

Revisión, rescate, corrección y reconocimiento principalmente es el eje transversal de este post.

Comienzo;  dudas…

Los primeros aportes y o referencias sobre casa y árbol no llegan de la mano de José María Artigas, 1846, ni de Isidoro de María en 1860, ni de las visitas que recibió Don José, sino de la devolución por parte del Uruguay de los trofeos de guerra (GTA),  al Paraguay en Junio de 1885.

Es ahí en dónde se despierta mi atención, 3 imágenes fotográficas de los hechos de ese Junio que me provocan desviar mi mirada y comenzar a revisar la información de época al respecto y cotejarlos con los copy past posteriores a esos años hasta el presente si se quiere decir. (Copy past = Historia desinteresadamente mal contada, entre otros…)

Determinar un lugar, un punto preciso geográficamente no representa siempre el lugar de los hechos, muchas de las conmemoraciones o celebraciones se realizan aproximadamente cerca en base a que la zona o territorio es muy amplio, ejemplo: las batallas. En este caso el reconocimiento fue realizado oficialmente, pero triste e inexplicablemente es omiso a la historia que todos conocemos…hasta ahora.

Siempre creí que Artigas habito en el preciso lugar en dónde se encuentra la escuela Solar de Artigas en la entrada del Jardín Botánico de Asunción, en su rancho debajo del Ibirapitá (Yvirapytá) , leyendo y comenzando a recorrer la historia en forma cronológica, pude percibir que la misma, en lo que refiere a la presencia de Artigas en Ybiray específicamente, compete a un periodo de construcción de la figura de Artigas, imagen, textos etc.,  que no concuerda del todo con los hechos, transformando los mismos en leyenda y hasta mito si se quiere decir. Pero en lo que refiere a la ubicación de la casa y al famoso árbol, de existir…, las historias escritas comienzan en el preciso instante en donde empieza a desarrollarse la historia oficial, omitiendo por vaya a saber el índole y razones los motivos de la verdad sobre este tema, que  bien justificada les presento en este humilde blog, porque creo que son importantes.

Historiografía.

Tras 25 años de vivir en Curuguaty al noroeste del Paraguay, en 1845 Artigas es invitado por Carlos A. López a residir en la zona de Trinidad, en el predio familiar donde se encuentra su casa Quinta, llamado este lugar como Ybiray, hoy Jardín Botánico y Zoológico, en el año 1846 recibe la visita de explorador, periodista y médico francés Alfred Demersay, el cual realiza 2 dibujos, el del único retrato que se conoce de su fisonomía e inspira a la reconstrucción posterior de otros artistas (cabe recordar que varios autores de la época adjudicaron esta carbonilla a un teniente de apellido Bravo y posteriormente a Bonpland) y otro dibujo es del lugar, titulado: Casa de Artigas en Ybiray,  ambos aparecen en su obra de 1860 llamada: Histoire physique, économique et politique du Paraguay et des établissements des Jésuites.

1885

Estas imágenes que mencione, son acompañadas de fundamentos y es ahí en donde comienzo a buscar al respecto, citare las fuentes y luego comparto dos textos irrefutables que respaldaran el cometido del post: Biblioteca Nacional del Uruguay (fotografías) -  Programa Memoria del Mundo UNESCO (Museo Histórico Nacional "GTA: presentaciones iconográficas y cartográficas" - Colección Legislativa de la República Oriental del Uruguay (recopilación cronológica,  Matias Alonso Criado, Tomo 10) - Registro Oficial de la República del Paraguay correspondiente al año 1885 (leyes y decretos) – La devolución de los Trofeos de Guerra del Uruguay al Paraguay ( Laura Reali) - Archivo General de la Nación, Montevideo (AGN , Ministerio de Relaciones Exteriores, Legación de la República del Paraguay, caja n 441) - Archivo Histórico-Diplomático, (Libros de Decretos – Acuerdos) - El solar y aledaños 1889 (acuarela de Corsetti, Museo historico Nacional 1952) – Postales de Asuncion de Antaño vol 2, pagina 109,  Arqto Jorge Rubianni, Artigas en la poesía de América, Volumes 1. Página 26 . Editorial Noel, 1951 (Daniel Hammerly Dupuy - Víctor Hammerly Peverini.),José Artigas, jefe de los Orientales y protector de los pueblos libres su obra cívica; alegato histórico de Eduardo Acevedo 1933, Libro Botánico, nuestro jardín (100 años Junta Municipal de Asunción) - El Heraldo (periódico de la tarde año 1885) – El Orden (periódico 1885, Biblioteca privada J.E.Grau P.) .

 


"El Orden" 9 de Junio 1885
El lugar donde murió Artigas
Reportaje
A las 12:30hrs del día sábado 6 del corriente partió de la estación central hasta Trinidad un tren expreso conduciendo a las ilustres personas portadores de nuestras reliquias, al Presidente de la República, al piquete y a la Banda Oriental.
No obstante haber dado uno de los diarios de la capital algo al respecto a lo que ha tenido lugar allí, creemos deber hacerlo a nuestra vez, quizá, con mejores datos por haber presenciado todo. Un sagrado deber les llamaba en la Trinidad a los hijos de aquella ínclita y heroica nación. Allí vivió en sus últimos tiempos de su vida el fundador de la nacionalidad Uruguaya. Allí vivió el esforzado campeón que por libertar a su patria se vio en la imperiosa necesidad de amasar con sus lágrimas, el negro pan del ostracismo por la ingratitud de los hombres. Allí, en fin, se apagó la preciosa vida del inmortal Artigas, ante cuyo nombre se inclina hoy reverente un pueblo en señal de gratitud. Quisieron visitar nuestros dignísimos huéspedes aquel lugar sagrado por más de un concepto y así lo hicieron demostrando a propios y extraños que son dignos de la patria que llegan al padre común de los Orientales.
El tiempo todo lo destruye; apenas se ven los cimientos de la casa donde pagó el tributo debido a la naturaleza aquel grande hombre, cuyas veneradas cenizas descansan hoy entre los suyos. Un algo de sublimidad se notaba en el aspecto de esas ruinas. Aquel lugar tenía en esos momentos ciertos encantos que lo hacía doblemente poético e interesante. Un suave vientecillo acariciaba mansamente las hojas de los árboles en cuyos pliegues parecían leerse en nombre de aquel peregrino a quien la muerte le sorprendió, como dijo el Doc. Castro en esa ocasión, quinientas cuarenta leguas de su hogar. Todos y cada uno de los señores examinaban cuidadosamente objeto por objeto creyendo ver en ellos un algo que diese idea siquiera del que ha treinta y tantos años supo darles vida con su presencia. ¡Cuántas veces, dijo uno habrán sorprendido estos árboles en los ojos de Artigas lágrimas de dolor al recordar a su patria! Al ver una planta de naranja muy vieja que se encuentra inmediato del lugar donde había estado la casa, dijo el General Tajes:
¡Cuántas veces en la sombra de este árbol habrá toma do mate Artigas! Y mandó sacar un gajo para llevar a su Gobierno.
Otros arrancaron hojas de naranjo de la planta que dio sombra a Artigas y se pusieron en el ojal de la levita en señal de reconocimiento.
El Doc. Forteza trajo un pedazo de piedra para llevar a Montevideo, sacada del cimiento de la casa que fue vivienda de Artigas.
El tema obligado de las conversaciones, en fin, era el ilustre finado.
El General Tajes pronunció un sentido discurso al frente de las tropas que en ese mismo lugar estaban en formación, recordando haber fallecido en ese mismo lugar el más ilustre de los orientales.
La banda de músicos entonó los himnos Oriental y Paraguayo.
Hicieron uso de la palabra los doctores don Carlos de Castro y don Lindoro Forteza, el primero a nombre del Poder Legislativo de su patria y el segundo en nombre del Poder Judicial, invocando cada uno las virtudes de aquel grande hombre.
Se labro un acta que ha sido firmada por todos los concurrentes.
Mandaron sacar varias fotografías una de la Comisión Oriental portadora de los trofeos con el piquete y la banda de música en formación; otra en la misma posición incluyendo los acompañantes; otra de la Comisión al pie del naranjo de que hemos hablado más arriba y otra de las gentes del pueblo que concurrieron atraídas por la curiosidad
Este cuadro será en extremo interesante por la originalidad de la posición elegida al efecto.
Se sentaron en el pasto, entre el populacho, todos los señores comisionados, incluso el Presidente de la República y cuantos quisieron hacerlo; el doctor de Castro con una indiecita de un año de edad medio desnuda en la falda, el señor Granada apoyado en dos negritos de los tantos que había; el Ministro Brizuela y el Comandante Ortiz medio echados.
El cuadro era extravagante, pero bonito.
Anduvieron como dos horas por allí, visitando la hermosa casa de la Señora López de Barrios que queda unos treinta pasos de la casa que ocupó el General Artigas.
Del segundo piso contemplaron largo rato el majestuoso panorama que queda en frente, de donde se distingue claramente las olas del agitado río, se domina la Ciudad, el Hospital potrero y el Gran Chaco hasta perderse de vista.
¿Dónde están esas notabilidades en la pintura, dijo el General Tajes, para trasladar en el lienzo ese hermoso paisaje? ¿Dónde están los poetas, por qué no vienen a templar sus liras en esta privilegiada tierra? A la verdad, estaba sublime aquello, encantado puede decirse. A las cuatro de la tarde regresaron todos a caballo excepto el piquete y la banda de música que vinieron en el tren. El Soldado de Artigas - Sabemos que los señores de la Comisión han mandado al antiguo veterano Manuel Antonio Ledesma, compañero del General Artigas, fuerte suma de dinero, y a la vez le mandó al señor García la mensualidad acordada a su favor por el Gobierno Uruguayo.
Informe y relato
Asunción, 7 de Junio 1885
Al Señor Presidente de la República Oriental.
En este momento regresamos de Trinidad, lugar en que murió el General Artigas. Nos transportamos allí en tren especial, con el Señor Presidente de la República, muchos caballeros
paraguayos y el piquete y banda Oriental con banderas. Descubrimos los cimientos de la casa en que murió el padre de nuestra nacionalidad. Ante esos sagrados vestigios, las bandas de música dejaron oír el Himno Oriental seguido del paraguayo. El General Tajes pronunció en esos instantes un bellísimo y elocuente discurso, así como los doctores Castro y Forteza. Fue este un acto enternecedor a la vez que entusiasta, cuyo recuerdo será imperecedero. Se sacaron vistas fotográficas y se recopilaron mil reliquias de aquel suelo para nosotros tan sagrado. El que suscribe labró acta que firmaron todos los presentes, autentificando los hechos que si hasta aquí eran tradicionales, de hoy más revista los caracteres de un reconocimiento oficial. Las referencias que en la memoria de éstas nobles gentes se conservan del sitio precioso en que rindió a Dios su gran espíritu el gran Artigas, ha pasado desde hoy a la historia con caracteres indelebles.
El nombre de V.E. ha sido cariñosa y entusiastamente unido a este acto, como lo es en todos los que lleva a cabo esta Comisión en el suelo en que murió pensando en su Patria nuestro héroe inmortal; y hemos enviado a V.E. un saludo y una felicitación que reiteramos en este momento. Por la Comisión - Carlos de Castro.
 
 

El gran acuarelista Corsetti realizo algunas obras para el gral Santos, gracias a esta imagen podemos ver que hizo caso omiso a las palabras de Tajes el dia del reconocimiento del lugar:
¿Dónde están esas notabilidades en la pintura, dijo el General Tajes, para trasladar en el lienzo ese hermoso paisaje?

AÑO 1889, PINTADO DESDE LA ALTURA DE LA CASA ALTA, SE APRECIA QUE LOS CIMIENTOS SE ENCUENTRAN EN ZONA ALTA
Corsetti visita Paraguay en esos años aqui

 
 

José Artigas, jefe de los Orientales y protector de los pueblos libres
su obra cívica; alegato histórico
De Eduardo Acevedo · 1933


IMAGEN EN LA BIBLIOTECA  NACIONAL UY, INGRESE AQUI

La Banda de Músicos y una Sección del Batallón 5° de Cazadores. Por este gesto, la plaza San Francisco de la ciudad de Asunción cambió su nombre por el de Uruguay
 -Otra persona que manifiesta llevar cimientos es Hamerly, los dono al museo Rivera y no se encuentran hoy en dìa ahi!
 

 
 Vista del balcon de la casa alta, (no centrada como eje o medio los cimientos, pero da una nociòn de la altura del terreno)
Postales de Asuncion de Antaño vol 2, pagina 109,  Arqto Jorge Rubianni


 
 (CONTINUARA) ARTICULO EN CONSTRUCCIÓN
 
 














Artigas en la poesía de América, Volumes 1. Página 26 . Editorial Noel, 1951 ... 

Contributors, Daniel Hammerly Dupuy, Víctor Hammerly Peverini.


 

 

Por otra parte , el pintor Eduardo Carbajal realiza 2 obras de Artigas en Paraguay, una, con certeza cerca de 1865 ya que la carbonilla de Deemersay aparece en 1860 por primera vez, y la segunda en 1872, como se puede apreciar El Gral Don Jose aparece sentado bajo la sombra de ...no es una palmera, es un banano!!

Primera imagen online entrar aqui
segunda imagen online entrar aqui

Carlos de Castro


En donde se encuentra la Letra IS de Santisima se encuentra la Iglesia de Trinidad, La calle Artigas seria el camino que se observa en la acuarela de Corsetti


jueves, 13 de enero de 2022

13.01.1815 creación de la bandera de Artigas

 13 de enero de 1815 fue creada la bandera de Artigas.               


                 La bandera fue diseñada por él, basándose en la bandera creada en 1812 por Manuel Belgrano, a la cual le añadió el color rojo punzó como de la sangre derramada por la independencia respecto a España y el imperio lusobrasileño y por el federalismo, y con el objetivo de ser el emblema de la Liga Federal de las Provincias Unidas del Río de la Plata, por lo que ha resultado ser la primera bandera del Partido Federal. En un principio constaba de tres bandas azul-blanco-azul, donde cada una de las bandas azules tenía dentro una banda roja horizontal; cada banda punzó (roja) representaba las bandas oriental y occidental del Río de la Plata en la misma bandera. Más tarde, es el mismo Artigas quien cambia los dos listones horizontales por dos en diagonal y luego por uno solo en diagonal, argumentando que "a la distancia era difícil distinguirlos"; en este caso, las dos bandas del Río de la Plata son las franjas azulcelestes, el Río de la Plata es representado con la franja horizontal central blanca (en heráldica = color plata) y la franja punzó o gules roja, que al cruzarlas une a todas las bandas, señala la unión libre de los pueblos (Unión de los Pueblos Libres). http://www.bandaseducativas.com/proyectos/la-liga-federal/

martes, 21 de septiembre de 2021

A 171 años de la muerte de don José Gervasio Artigas, el "22" de septiembre de 1850

Una nueva comemoración del fallecimiento de Artigas es un buen momento para recordarlo y poner en práctica una nueva revisión de los hechos en esa jornada de domingo 22 de septiembre de 1850, a 171 años.

Comencemos:

Testimonio de Mons. Bogarín, obispo de Asunción, Artigas: Yo no debo morir en la cama, sino montado sobre mi caballo! Traigan al Morito que voy a montarlo!

Juan Sinforiano Bogarín nació en Mbuyapey, el 21 de agosto de 1863...13 años después de la muerte de don José.!!!


Para homenajear al gran prócer de América, de la soñada patria grande pensamos de nuevo en commemorar esta fecha con un texto de Elisa Menéndez, primera mujer en escribir sobre Artigas. A los 17 años fue Directora de la Escuela Artigas en el solar de Asunción del Paraguay, y paralelo a ello desarrolló una tarea como investigadora histórica, escribiendo obras como “Antes de 1810”, y “Artigas defensor de la Democracia Americana”, de esta última obra compartimos el texto referido a la muerte del General.

 

                                                     LA MUERTE DE ARTIGAS

 
   Tanto se ha escrito sobre este hecho, que algunos autores han llegado a novelarlo rodeándolo de detallesdramáticos. Unos ven al anciano yacente dejar el lecho y arrodillarse a recibir el Viático; otros lo describen pidiendo su caballo porque quiere morir montado, o viendo cómo el humilde vecindario se arrodilla al paso del fúnebre cortejo.
Lejos de nosotros la idea de desautorizar tales suposiciones. Después de leer lo que se ha escrito al respecto, compulsándolo con los documentos fehacientes que han quedado, llegamos a la conclusión que el deceso se produjo en forma normal, casi repentinamente. El sepelio se realizó en la intimidad de pocas personas; las cuales, creemos, ignoraban que ese viejecito humilde que entregaban a la tierra, era el adalid de la causa republicana. Naturalmente debemos descartar de esa ignorancia a algunas personalidades que habitaban en su vecindad, como López y sus familiares, el ministro del Brasil Pimienta Bueno y algunas otras personas superiores al medio ambiente.
Para el sencillo vecindario, don José Artigas no era más que un “caraí extranjero”, que no ha mucho había venido a morar entre ellos. Nada más sabían de su vida.
Si bien el gobierno de don Carlos Antonio López era más humano y progresista que el de su antecesor, no lo era mucho en cuanto a libertad de pensamiento. En su dictadura de dieciocho años sólo hubo en el país un periódico, órgano oficial del gobierno, bajo su inmediata censura. En el momento que nos ocupa —1850— existía “El Paraguayo Independiente”, que fué más tarde substituido por “El Semanario Ilustrado”, que aparecía los sábados, y, como el anterior, con mordaza. Con tan limitados medios de información muy poco podía ilustrarse el pueblo, que seguía viviendo en el mismo aislamiento espiritual respecto a los acontecimientos sucedidos más allá del horizonte aldeano. No nos extrañe, que vieran en don José sólo al anciano que los saludaba sonriente, cuando pasaba en su “Morito“ camino de la iglesia o a visitar algún vecino.
Un día no lo vieron pasar. Al siguiente tampoco... Don José estaba enfermo. A la mañana temprano los vecinos madrugadores comentaron que había fallecido, recibiéndose la noticia con la mayor naturalidad. Cuando se han cumplido 86 años, la muerte ya no sorprende ni al mismo a quien viene a buscar. Concurrieron los vecinos más cercanos. Como el difunto no tenía deudos ni dinero para costear el sepelio, aquella buena gente lugareña, a pesar de sus limitados recursos, contribuyeron en la medida de sus fuerzas para comprar un pobre cajón donde depositar el cadáver. Pasaron la noche alternando las horas con rezos y oraciones, piadosa costumbre que aún subsiste. A la mañana siguiente lo pusieron en una pequeña carreta tirada por mansa yunta —medio de transporte usado hasta hoy en la campaña— que marchó dando tumbos entre baches y zanjas hasta el cementerio de la Recoleta distante poco más de una legua. Allí los vecinos que se habían impuesto esta caritativa misión, buscaron al cura de la parroquia P. Cornelio Contreras para que los acompañara a darle cristiana sepultura. Y como tampoco tenían dinero para comprarle un sepulcro, lo llevaron al campo santo y lo entregaron a la madre tierra.
Madre, al fin, no le cobró derechos de sepultura. Allí quedó descansando, ignorado hasta por los mismos que lo acompañaban, el hombre que encarnó el sentido político-social de la revolución americana, que con más sacrificios luchó porque la libertad y la justicia reinaran sobre estos pueblos. ,
El Padre Contreras volvió a la iglesia, y con la indiferencia del que realiza todos los dias el mismo trabajo, escribió en el libro correspondiente la partida de defunción, que es una síntesis de lo que hemos venido describiendo. En el margen de la página apuntó: “José de Artiga - Extranjero”.
Y a continuación: “En esta parroquia de la Recoleta de la Capital, a 23 de setiembre de 1850, yo, el cura interino de ella enterré en sepultura ordinaria el cadáver de un adulto llamado José de Artiga, extranjero, de esta feligresía.
Doy fe. — Cornelio Contreras”.
Los humildes vecinos que lo llevaron, volvieron a sus casas, con la tranquilidad del que ha cumplido un deber humanitario. Habían dejado descansando en la paz de la tierra a un hombre bueno, a un extranjero sin familia, venido quién sabe de dónde! No sabían que habían enterrado al que no podía considerarse extranjero en ningún rincón de América, porque había luchado tanto por el futuro feliz de esta patria grande, que hoy hermana en una gran familia a los hombres que en ella nacieron y a los que vienen a ella, cumpliendo así uno de sus altos postulados.
Volvió con ellos al rancho solitario, cabizbajo, el negro Ansina, soldado, asistente, criado, amigo y deudo. Todo. Digno representante de la patria oriental ^en aquel momento supremo, rindiendo con su dolor sincero el homenaje de las únicas lágrimas que humedecieron la fosa del desterrado anónimo!
Allí quedó, en la soledad del campo santo, una tumba más, apenas señalada por una tosca cruz de madera, un poco de tierra removida...
Allí quedaba lo físico, lo humano, lo terrenal; lo que es capaz de destruirse. Su obra inmensa, sus grandes ideales americanistas, su ejemplo de desinterés y justicia diluido en las partículas inmortales de su espíritu, seguirán viviendo mientras haya corazones orientales y almas americanas capaces de comprender la grandeza del varón esclarecido, que llegó al martirio en aras de postuladós redentores.
A los pocos días de acaecido el deceso, “El Paraguayo Independiente”, con fecha 28 de setiembre, le dedicó el siguiente artículo necrológico, cuyos datos son tomados del oficio ya citado, que Francia dirigió al comandante del puerto de Borbón, el 12 de mayo de 1821. Dice así: “El tiempo acreditó la firme resolución que había tomado de no volver al suelo donde vió la luz, cuando se' presentó en Candelaria perseguido por los suyos pidiendo un rincón en la República donde acabar sus días. Ha tenido para su regreso obligantes y repetidas invitaciones, tan luego como ha circulado en el exterior la noticia de que el Gobierno Consular establecido a la muerte del Dictador Francia, abrió las puertas de la república al comercio exterior y dejó expedito el regreso de todo extranjero, detenido por el sistema de aislamiento del régimen fenecido. Pero Artigas se ha excusado en todas ocasiones.
“Fué uno de los fundadores de la independencia del Estado Oriental, su patria. El General Artigas ha resistido con pocos recursos todo el poder de Buenos Aires y disputó la superioridad de las fuerzas del Brasil.
“Su ascendiente dominaba al indio charrúa, al peón de los estancieros, a los oficiales instruidos, a los elementos de la guerra.
“Derrotado en su último combate de Tacuarembó, y perseguido por uno de sus comandantes el caudillo Ramírez, a quien había dejado a guardar más de cuarenta mil pesos oro se alzó con estos dineros y con ellos sublevó y aumentó algunas tropas de gente armada... Pidió asilo al gobierno de la República, diciendo que si no se lo concedía irla, a meterse en los bosques. Su esperanza fué bien correspondida; él vino destituido de todo medio de auxilio y el gobierno le hizo dar una asistencia regular durante su residencia en el suprimido convento de las Mercedes y después lo hizo llevar a vivir a la villa de San Isidro de Curuguaty.
“En 1845, S. E. el Presidente de la República lo llamó a esta ciudad para proporcionarle mejor comodidad de la que podría disfrutar en aquel punto.
“El General Artigas no amaba las ciudades; aun en la vejez quería la libertad de los campos; en consecuencia fué acomodado en una chacra de la vecindad de esta capital, donde ha finalizado sus días el 23 del corriente, a los treinta años cumplidos de haber entrado en Asunción.
“Fué dado a la tierra en el cementerio de la Recoleta. Pueden sus amigos y parientes tener el consuelo de que nada le faltó, y de que sucumbió agobiado por el peso de noventa años porque es la muerte común. Séale la tierra leve".
Páginas 291 a 294

LIBRO ORIGINAL ( ARCHIVOS ECLESIASTICOS) Cementerio Recoleta, Padre Cornelio Contreras

No sabria el padre..., que no se le considera extranjero en ningun rincón de América...

Esta muy claro que el padre Contreras anotaba los entierros diariamente, en la jornada del Lunes 23 de septiembre el total fué de 4 personas. EL DÍA 24 NO ANOTO ENTIERROS.

 Para realizar y sostener la presente investigación hemos recurrido a este libro de la iglesia y a los Archivos generales de Asunción, el A.N.A al  Decreto sobre creación de un cementerio público en la Recoleta  y al documento Establecimiento del Cementerio General en la Recoleta. ambos de 1842.

Nota: fue enterrado en el cauce nro.26 tercer sepulcro, cementerio general.“Campo Santo de los Insolventes”.Se aprecia como el texto original fue modificado, corregido, (tiempo más tarde), se agregaron las S, General, Don, lápida, etc. 

 Esta incertidumre sobre lo escrito, ya instalado fuertemente en los calendarios, estructuras y hasta en la memoria colectiva de generaciones, y lo que nos muestra la verdadera información recolectada de la época, no coinciden!, los rituales, eucaristía, rosario y otros rezos en la proximidad del ocaso hasta el día presente, estas prácticas de oración, permanecen hoy en día presentes en pleno siglo 21 en el Paraguay.

Con certeza Don José realmente falleció el día comingo 22, velatorio mediante, el lunes 23 por la mañana partio la carreta con bueyes recorriendo los casi 6 kilometros del camino boscoso y selvatico en su época... y que hasta hoy separan Yviray del Cementerio de la Recoleta, actual calle avda. Sacramento

 

Esta publicación es FALSA, hace años que circula este periodico que en realidad resume publicaciones desde 1849 al 53 por lo que muestra el mismo. Bueno, en el Paraguay se utiliza la letra P, para el mes de SePtiembre y el único medio de papel de la época era el Paraguayo Independiente , la primera publicación necrólogica sobre el deceso se realizo el dia sábado 28. Algunos medios han instalado en la narracion del entierro a forma de construcción de los hechos a 4 personas, y utilizado el nombre por ejemplo de Ansina, esto resulta extraño porque además de la confusión con Ledesma, este último hubiese declarado en 1885 o narrado los hechos y sobre el acompañante de nombre Ansina, la primera vez que se sabe, se narra y se utiliza este nombre, fue Isidoro de María en 1860, si fueramos expertos en papel, alcanzaria con decir que a pesar de ser en tinta negra, la impresión tanto como la imagén y fuentes, no son de 1850, mas bien de 1950...



 1er ANUNCIO NECRÓLOGICO EN PARAGUAY

 Diario el Paraguayo Independiente, COPIA ORIGINAL
Primera publicación sobre el deceso de Artigas, fecha: 28.09.1850




4 MESES DESPUÉS DE LA MUERTE DE ARTIGAS EL "JORNAL DO COMMERCIO" EN BRASIL HACÍA LO SUYO ANUNCIANDO EL DECESO EL DIA 13 ENERO DE 1851

(Fué gracias a esta publicación en Rio de Janeiro que en el  Uruguay y Argentina se supo del deceso del General Artigas casi 5 meses despues.

El periodico rioplatense, o litoraeño, El Porvenir del 5 de febrero de 1851 informaria de su deceso, 5 meses más tarde.


  Poema del Poeta Paraguayo Manuel Verón De Astrada

EL TAJO DE MANORA

A José Artigas

Véis el airón del viento cómo se inclina y tiembla.
Véis cómo se arrodilla la tarde en el camino,
y cómo el sol detiene su gualda de agonía
y la luna se empina en su alabastro virgen,
para mirar el punto crucial de la epopeya.

Aquí se abre la historia en dos caminos:
El uno que conduce al Monasterio,
donde se pone el sol al mediodía
y se soslaya el mundo por esquicios.
Allí será asilado el gran proscripto.
El otro se proyecta a Laurelty,
futuro terminal de una carrera
de cíclopes errantes tras el Jefe, .
con polvo de sus trágicas jornadas
y la Federación por pan y agua.

Venía el gran Señor de las cuchillas gauchas
mordido por la injuria y la derrota;
en jirones su prócer vestidura
de intemperies, de pólvora y distancias.
¡Intacto el pabellón de la esperanza!

Dejaba el Paraná. su mensajero;
el agua vertebral de su carrera.
y más atrás el cetro
de un reciente poder, no fenecido
pero en eclipse grave,
que pronto sin embargo como antorcha
iba a brotar flamigero en la diestra
de un pueblo adolescente.
pequeño como joya.
inmenso en contenido.

Y estaba ahora aquí, Artigas solitario.
-alas de cóndor que a la lierra vuelven
quemadas por los fuegos cenitales-,
arañando los muros del convento
para hacerse sentir por el Supremo.
que percibe su andar pared por medio
pero no escucha nunca su demanda.

La mente del proscripto centellea
en una vibración de herido clclope
y tiene concebido un nuevo plan
de asaltos y rescates.

La patria paraguaya que lo acoge
daríale también su poderío;
su estirpe comunera de pueblo empecinado
en ser o en no ser por propio esfuerzo.

Queria el arquitecto de sueños infinitos
verter on el océano los zumos forestales
de mi mediterránea patria-isla,
y buscar la mano de Francia recelosa.
Las fuerzas guaraníes. su mística guerrera
serían esta vez la dínamo encendida de la empresa,
y el fruto común de la campaña:
una constelación de patrias federadas
sin la merma de límites exìguos.

Y desde allí en solio ultra fronteras
y al lado de José Gaspar de Francia,
Artigas fecundante y siempre rio,
veria abalanzarse las estrellas
del trópico hacìa el Sur.
para ser en el sol de su bandera
la llama de las nuevas democracias.

Y su acero, ya no espada sino pluma,
y su brìdón. ya no corcel sino pegaso;
y su chaqueta roja oliendo a yuyo
colgada victoriosa del asta de la ley,
serian las imágenes del trino:
Independencia, Libertad y Patria,
en la Liga fraterna de los pueblos.

Los hados obstruyeron su camino,
y es Manorá la cúpula en declive
hacia Curuguaty: la nueva cuenca
de sus copiosas aguas germinales.
Allí florecerán sus pastorales sueños
con Ansina y Martinez sustanciados,
con el caballo, el perro y el arado
y la yunta de bueyes, y el campesino humilde
que busca el padrinazgo
del hombre que vivió como la tierra
en humus y calor, aroma y fruto.

Y fueron treinta años de silencio sonoro,
de latidos que inundan las selvas y los hombres.
El viento inauguraba en su pañuelo
la antífona rosada de la aurora.
y el héroe con las manos en el surco
se entregaba a su afán de sembrador.
Bajo el tibio crepúsculo lunado
ordenaba el arcón de sus recuerdos,
y en el resol del trópico en delirio
la taumaturgía de su lanza ardía
para la última carga en su carrera.
Era el auge del genio en todas partes,
en cuya arquitectura ideal no hay imposible.

Asi, el proscripto Artigas allá en Guruguaty
fue una erguida cabeza entre palmeras
y dos brazos alertas y rotundos;
un león melenado de leyendas
en guardia contra nuevos y viejos enemigos,
que ansiaban arrasar la independencia
enarbolada en su segunda patria.

II

¡Verbo de la naciente democracia indiana!
Si la ciega semilla aún dormita
en la matriz del alma colectiva,
sus raices perduran y se ahondan, -
y han de brotar en libertad un día
sobre la faz total del continente.

III

¡Soldado de la causa común americana!
Dame tu oráculo infalible.
que perfora la niebla y el porvenir aclara.
Dame tu firme pulso. invariable
en tiempo de la gloria, en la derrota;
en todos ios grandes cataclismos
que nunca conmovìeron tus párpados proceros.
Dame la llama de tu pecho augusta:
tu corazón sin pausa y desbordado,
clave de las estrellas y los hombres.

De tu substancia dura
dame una gota ardiente.
para anclar en la punta de mi pluma
y ser en ella chispa de dìamanie.

Dame tu nombre. simplemente,
José Gervasio Artigas.
bandera iluminada en densos litorales de penumbra.
sonido incorruptible, fervor de multitudes
y siempre llamamiento de paz y de combate.

Escúchame, aún quiero más de ti.
Quiero la arena y roca de tu constancia altiva,
cuya inmutable alquimia, sin diferir el trono
permite ser un rey de muchedumbres
con nimbo de Mesías.
o un humilde labriego devoto de la espiga,
coronada su frente de sudores
y en sus manos vendimias para ol pobre.

Quiero tu gran predicamento
enarbolando pueblos en federal bandera,
o cultivando pechos que grabaron contigo
en la virginidad de nuestro suelo
el derecho sagrado dei nativo y del indio,
hecho carbón y yermo
en la angustiosa tierra moral de América.

Quiero la magestad serena de tu frente,
la plástica lección de tu sonrisa
de dulce Patriarca sin declive,
que enseña con la resignación de su destierro
la estoica virtud de los predestinados.

Y lléname por último, para labrar mi canto,
de la grandeza límite de tu postrer suspiro.
Pediste tu caballo.
Para guerrear de nuevo en la ágonía
contra fuerzas del Plata coaligadas?
Para lanzarte alado al infinito
en busca de las últimas alturas?
No. Pediste tu caballo
para ser otra vez, como solías,
ecuestre claridad de la mañana

En lucha torrencial contra la sombra.
Pero la muerte quiso tu lámpara hemisférìca
y tu presencia pura se congeló en un astro.

IV

Ha muerto el Patriarca asi en mi tierra,
en la gracia plenaria de un lucero.
Ninguna cicatriz sobre su alma. . .
¡Limpia la frente. el corazón entero!

Murió absorbiendo su panal de auroras,
mientras el aparcero de sus nostalgias mudas.
El Ibyrapytá, solemne y grave,
enjoyaba de flores su tránsito infinito.

V

Convoquemos al viento en su caudal sonoro,
a las pampas azules, a la Mesopotamia y a los rios
para cantar al alba;
ha vuelto el leñador de las estrellas
como si no hubiera tocado los limites nocturnos
y hubiera vivido entre dioses
cuya estrella no eclipsa,
ni mueren ni padecen
la cruel decrepìtud que el tiempo
coloca entre los huesos y la carne del hombre.
Venid a verlo intacto en su materia antigua
dc claridad profética y serena,
como fortalecìdo por una sempiterna primavera.
Venid a ver al Prócer en su estampa
oreada por los soles de mi patria,
con un rollo de mapa bajo el brazo,
su brújula de estrella hacia el océano.
buscando en su mirada las cuchillas
para afirmar en roca su sueño americano.
Ha vuelto por la gloria y para el bronce,
el Uruguay le aguarda entre banderas.
fermentado de alas y de patria.

VI

¡Artigas genitor. luz de una raza!
¡Pecho del Sur en la indomable América!
Aquí estoy evocando tu memoria
para tramar mis ñanduties de oro
con hebras de las próximas auroras.

Yo quiero con la clara videncia de tu verbo,
antiguo cartabón de dignidades.
y los manes de mis héroes paraguayos.
que intuyeron contigo la nueva geografia
con las solas fronleras del mar y las montañas;
a la luz de los astros tutelares,
con un hìmno de paz en las gargantas,
con el verde de todos nuestros lauros
y en el libro fecundo del derecho,
determinar la patria ilustre que anhelamos.
sin muros ni compuertas para todos los hombres de la Tierra.

Asunciòn, 1957.

Diseño de Artigas

Autor: Alfred Demersay, 1846-7, Histoire physique, économique et politique du Paraguay et des établissements des Jésuites, Volúmen Atlas ( full-page colored)
Paris, Librairie de L. Hachette et Cie, 1860-65. 

A la pruebas remitimos que además , Con Libertad No Ofendo ni Temo

martes, 14 de septiembre de 2021

Un día como hoy del año 1820, José Artigas entraba en Asunción..

 

1820 - 14 de septiembre - 2021
-Artigas llega a Asunción-
Les presentamos en imagénes, (con documentos y diversas fuentes),  
el recorrido de Don José y su ejército desde el Paraná hasta la Capital madre de ciudades, Asunción.
 
Pueden clickear y abrir en una nueva pestaña para visualizar mejor